sábado, 31 de octubre de 2015

VENEZUELA--ELECCIONES--(SEIS)----SI PIERDEN: ¡ARREBATAN!--31-10-15-



¿MÁS CLARO?: ¡IMPOSIBLE!

Ha escrito Néstor Francia--(Ver Segunda Lectura de esta publicación)--



"No, no queremos guerra. Pero al principio dijimos que lo único peor que una guerra es la esclavitud. Venezuela no volverá a ser de nuevo un país de esclavos. Si vienen por nosotros, nos encontrarán peleando, la Revolución no se va a rendir. Entonces sí es verdad que empezaría en América Latina la guerra de los 100 años de la que alguna vez habló Chávez. Hizo bien el presidente Maduro al dejarlo en claro ante nuestros enemigos"
25-06-2015
FUENTE: http://www.eljoropo.com/site/nestor-franciaanalisis-de-entorno-si-se-perdiera-el-gobierno-la-revolucion-no-acabaria/


PRIMERA LECTURA


Con el miedo al cuello

Ya tenemos fecha para las elecciones de la Asamblea Nacional. No fue anunciada sino hasta que la estrategia oficial recibió el pláceme de todos sus bandos. Consiste en un intrincado mapa de acciones condicionadas, mensajes ensayados y gestos que se mimetizan para evocar al padre. Pero la estrategia es solo una, la del miedo. El propio, sí, pero que lo sienta el otro.
Miedo para desmovilizar a unos y juntar al resto. Unos en forma de chantaje, otros a modo de coacciones. Se trata una estrategia en dos tiempos. Se perderán las misiones o nos cortarán la cabeza. Nos perseguirán a todos y se acabará la esperanza. Si gana la oposición, seguro viene la guerra, solo el gobierno garantiza la paz, así sea la de los cementerios.
Ya desde los primeros anuncios se entra en un juego comunicacional deliberadamente contradictorio. Vamos a ganar, pero si perdemos arrebatamos. Reconoceremos los resultados, pero saldremos a la calle a impedir que se queden con la Asamblea. Es peor que el doble discurso, es un modo comunicativo en el que con la misma frase se imparte miedo en dos sentidos: paralizar a unos e impulsar a otros.
¿Qué se persigue? Que no avancemos hasta la orilla para ver cómo se cruza el río. Se apuesta por la bobalicona premisa antielectoral de los infantes de la política. Son mensajes para los extremos, suponiendo que son ellos los que definen los términos de las preferencias de la inmensa mayoría que está en el medio.
Esa ha sido la pauta con el cuento de la guerra económica, la confrontación contra el imperio o las sucesivas tesis del sabotaje. Es una tesis que también gusta en los predios de los poderes fácticos. Esos de los que depende que la patada a la mesa electoral tenga una viabilidad de más de un día.
El posible conflicto con Guyana les viene de perla. Se trata de sembrar otro miedo. El miedo nacionalista, el miedo a perder una patria que ellos ya vendieron. Quienes permitieron que avanzaran las concesiones petroleras, fuera por ignorancia o por descuido, son los mismos que por estos días se envuelven en la Bandera Nacional y nos proponen unión en torno a ellos.
La tesis Galtieri revive después de 35 años. Es una forma de tratar que los poderes fácticos se traguen tesis y argumentos que hasta ahora no se han permitido.
Nuevamente, no se puede cruzar hasta llegar al puente, y el puente no es otro que ganar las elecciones para la Asamblea Nacional. Cualquier otra tesis, estrategia anticipada, cantos de sirena o desvío del norte constitucional, es a lo que aspiran los responsables de esta desastrosa situación nacional que tiene al pueblo padeciendo una inflación de 170%, una escasez de 75% y que está en trance de batir una nueva marca de homicidios.
Necesitan una excusa para no enfrentar el 80% de rechazo o el 60% de popularidad que ya disfruta la oposición. Para ello cuentan con el miedo. El mismo que nos vuelve cautos para expresarnos en una desabastecida cola, o aquel que se lleva dentro si se tiene la desdicha de vivir en una de esas “zonas de paz”.
Pero ese miedo será vencido. Ya no tienen con qué chantajear, ni otra nueva esperanza que dar. Solo tienen el miedo propio, ese que se vive como el agua al cuello.
FUENTE: http://www.el-nacional.com/luis_pedro_espana/miedo-cuello_0_652734806.html

SEGUNDA LECTURA

Néstor Francia/Análisis de Entorno: Si se perdiera el Gobierno, la Revolución no acabaría

Nestor Francia 1– Nada peor que una guerra, salvo la esclavitud

– Una época de guerras atroces

– Amenazados por el gran agresor

– Negro Primero, conflictos con los vecinos y advertencias de Maduro

– Caos si gana la MUD

– Seguir remando en un mar picado

– Si se perdiera el Gobierno, la Revolución no acabaría

– Posibilidades reales de la derecha

– Nada está escrito y todo puede ocurrir

– Conspiración a niveles de vértigo

– Redimensionamiento de la violencia

– PDVSA, Fuerza Armada, misiones sociales

– Confrontación y violencia generalizada

– Intervención extranjera e imperialista

– Si vienen por nosotros, nos encontrarán peleando

– La guerra de los cien años

Nada hay peor para un pueblo que una guerra, salvo la esclavitud. La guerra es profundo dolor, destrucción, ruina, muerte, separación, desarraigo. No queremos jamás una guerra pero hay que repetirlo una vez más: el mundo no responde a nuestros deseos y solo relativamente a nuestra voluntad. Mientras vivamos en una sociedad mundial dividida, escindida, habrá guerras. Ahora mismo vivimos una época de guerras atroces como consecuencia de la división de clases mundial y planetaria. Todos los países se preparan para la guerra, unos para agredir, otros para defenderse de las agresiones. En nuestro caso, estamos amenazados por el gran agresor, el imperialismo norteamericano, en compañía de sus aliados, sobre todo los europeos.
Esta reflexión viene a cuento por varias razones. Una es que ayer, en un digno acto patriótico, sembramos en el Panteón Nacional a un guerrero venezolano, Pedro Camejo, el Negro Primero, héroe de una guerra justa, inevitable, gloriosa, pero que significó ingentes sacrificios para el pueblo venezolano. Otra, que en el complicado escenario internacional se mueven poderosas fuerzas que intentan dividirnos a los países de América Latina y del Caribe para sacar provecho, y en medio de ello se asoma el conflicto con Guyana y algún desacuerdo territorial con Colombia. Ojalá que podamos solventar esas situaciones privilegiando la paz y el acuerdo entre nosotros. Y aún hay otra razón, que luce como más temporalmente cercana y acuciosa: las elecciones parlamentarias, a las cuales se refirió el lunes el presidente Maduro haciendo certeras e igualmente preocupantes advertencias.
Maduro, en un acto del PSUV realizado en el teatro Teresa Carreño, preguntó a la audiencia qué pasaría si la MUD controlara la Asamblea Nacional a raíz de las elecciones de diciembre, para responderse a sí mismo: “Un caos, porque nuestro pueblo no se va a entregar, nuestro pueblo va luchar en las calles, independientemente de las circunstancias que nos toque enfrentar, yo soy el primero en lanzarme a las calles con el pueblo de Venezuela a defender sus derechos sociales”.
Nosotros hemos venido opinando desde hace mucho tiempo que la Revolución Bolivariana no es un movimiento electoral sino un poderoso y profundo movimiento popular nacido bajo la égida de Hugo Chávez para cambiar la historia del país y abrir  una etapa de establecimiento pleno de nuestra soberanía y de transformaciones radicales que ya se han iniciado pero que son aun embrionarias. Se ha abierto un camino que apenas hemos emprendido, pero que no podemos dar por aprendido. Falta que corra mucha agua bajo los puentes, que acontezca mucha historia. Navegamos con un rumbo, pero aún está lejano el anhelado puerto, más allá del horizonte. No tenemos otra que seguir remando, sabiendo que surcamos un mar picado, encrespado, y que encontraremos, en este derrotero, muchas y poderosas tormentas.
Es claro para nosotros que si llegásemos algún día a perder el Gobierno, la Revolución no acabaría, ya no puede acabar. Seguramente entraríamos en una fase mucho más difícil y complicada, pero la Revolución Bolivariana, el proyecto de Chávez, seguiría viva alimentada y garantizada por el pueblo revolucionario, que ha dado extraordinarias demostraciones de conciencia, de coraje y de decisión inquebrantable de no permitir que se nos arrebate la esperanza. Y he ahí el meollo de la advertencia del presidente Maduro.
Ahora bien, estemos claros en algo: la derecha tiene posibilidades de hacerse la mayoría de la Asamblea Nacional. No es lo deseable, haremos todo lo que esté en nuestras manos para impedirlo, pero la propia advertencia del Presidente es señal de que podría pasar. La profundidad de la conspiración en marcha, con la guerra económica, la conflictividad política y la brutal campaña internacional aconseja prudencia en las proyecciones. Es decir, aunque la dirigencia revolucionaria está en el deber de anticipar y proyectar la victoria popular, y mantener viva la confianza y el espíritu de lucha de las fuerzas revolucionarias, la verdad es que nada está escrito y todo puede ocurrir.
No hay duda de que en un escenario de mayoría opositora en la Asamblea Nacional, la conspiración se dispararía a niveles de vértigo. Es posible que se diera una convocatoria a revocatorio presidencial (donde de nuevo las proyecciones no serían tan fáciles de proponer, pues entonces el resultado de un revocatorio en 2016, más allá de lo que hubiera sucedido en las parlamentarias, dependería de factores que desconocemos en este momento). Pero esta conspiración igualmente podría significar el redimensionamiento de la violencia, con participación más decidida de factores externos como mercenarios y paramilitares. En todo caso, si perdemos la mayoría parlamentaria, se abre el camino a la probabilidad de que perdamos también el Poder Ejecutivo ¿Qué pasaría entonces? Ahí está el detalle, parafraseando al gran Mario Moreno, Cantinflas.
¿Permitiría la inmensa mayoría de trabajadores chavistas de PDVSA, la parte más consciente del proletariado venezolano, que la empresa caiga en las manos de quienes la sabotearon y planeaban privatizarla, y que cobrarían lo suyo a la derecha criolla después de respaldarla y contribuir a financiarla? ¡Jamás ni nunca! ¿Obedecería la inmensa mayoría de los oficiales y soldados de nuestra Fuerza Armada, chavistas hasta la médula, las órdenes de masacrar al pueblo cuando este se alce? ¡En jamás de los jamases! ¿Se dejaría el pueblo antes desposeído quitar las misiones y los logros sociales? ¡Por supuesto que no! Si la Revolución llegara a perder el Gobierno, se iniciaría inevitablemente en Venezuela una etapa de extendida confrontación social y política que derivaría necesariamente en violencia generalizada.
En esa circunstancia, las fuerzas de la Revolución estarían mucho mejor preparadas que las fuerzas contrarrevolucionarias internas y podrían resultar rápidamente victoriosas. Pero uno de los principales designios estratégicos de los contrarrevolucionarios es provocar, en un escenario tal, la intervención de fuerzas extranjeras. En un principio contarían, como ha sucedido en otros países, con el concurso de paramilitares y mercenarios extranjeros, como se ha dicho, pero luego convocarían la intervención directa del imperialismo para tratar de cumplir el sueño fascista de acabar a sangre y fuego con el chavismo.
No, no queremos guerra. Pero al principio dijimos que lo único peor que una guerra es la esclavitud. Venezuela no volverá a ser de nuevo un país de esclavos. Si vienen por nosotros, nos encontrarán peleando, la Revolución no se va a rendir. Entonces sí es verdad que empezaría en América Latina la guerra de los 100 años de la que alguna vez habló Chávez. Hizo bien el presidente Maduro al dejarlo en claro ante nuestros enemigos.
25-06-2015
FUENTE: http://www.eljoropo.com/site/nestor-franciaanalisis-de-entorno-si-se-perdiera-el-gobierno-la-revolucion-no-acabaria/

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