lunes, 3 de agosto de 2009

D.A.R: LA EDUCACIÓN MILITAR EN VENEZUELA--03-08--09--

Domingo Alberto Rangel

--(En www.2001.com,Caracas, 03-08-09)--


LA EDUCACIÓN militar


se discute en ese foro medio espurio que es la asamblea nacional, producto como todo poder público de unas elecciones siempre engañosas y repudiables como la mayoría de las jornadas de la democracia, sobre la educación nacional. el ministro del ramo ha enviado a esa institución un proyecto de ley y tal suceso ocasiona o propicia la discusión. habrá discursos, se encenderán las pasiones y chocarán los intereses y a la larga vendrá otra ley de educación.

no hay, ni ha habido ni habrá gobierno venezolano que no discuta, por lo menos una vez, el régimen educativo. la ley de educación, la carta fundamental o magna y la ley de conscripción militar son tres textos que todo gobierno venezolano que se respete revisa, modifica o altera durante su tránsito por ese camino de cabras que es, en nuestro país, el ejercicio del poder.

ya en la asamblea, al discutir la ley de educación surgen partidarios de la educación científica o técnica y partidarios de la educación humanística, aparecen también herederos remotos de don andrés bello que reivindican la necesidad de una educación que forme ante todo ciudadanos respetuosos de la ley y otros, los más, que señalan el imperativo categórico de educar ciudadanos que mantengan encendida la llama del patriotismo. como dijo mao-tse-tung, podría exclamarse, ante ese vivaz coro de comentarios y posiciones: que florezcan cien flores.

por desgracia, en nuestro país se discute toda y cualquier filosofía de la educación, pero se deja al margen de los escrutinios, de las reflexiones y de los análisis críticos a la educación que se imparte en los cuarteles y en las escuelas militares. esa omisión no es obra de la casualidad. ante todo hay que indicar algo desconcertante, en un país y en una asamblea nacional, donde se contiende, como si todos fueran teólogos medioevales, durante meses y años con encarnizamiento, jamás se ha arrojado una leve y fugaz mirada siquiera a la educación que se imparte en los institutos militares y en los cuarteles. ahora que la presidencia de la república parece que vuelve a ser el último grado de la carrera militar, resulta no sólo pertinente, sino obligatorio, mirar, así sea al desgaire, ese mundo de la formación de nuestros militares.

el militar venezolano, desde 1903 cuando se acaban las guerras civiles y comienza el ciclo sombrío de las tiranías unificadoras, es formado en un mundo que nada tiene que ver con las realidades circundantes. como ya no hay guerras intestinas y es imposible cualquier guerra internacional, pues ha surgido el gran policía yanqui que impide todo conflicto armado en el cual podamos participar, salvo en aquéllos a los cuales vayamos como satélites del imperialismo del norte, esa situación obliga al ejército a desempeñarse como una policía superlativa y nada más. entre tanto la tiranía de gómez va pacificando y desarmando al país, ya para 1935 nadie en venezuela, salvo los áulicos del tirano, poseía siquiera un revólver.

un país sin guerras civiles y sin posibles conflictos internacionales, porque la guerra con colombia, con la cual entretenían sus ocios nuestros oficiales del estado mayor hasta hace unos veinte años, era tan inverosímil como la guerra entre el estado anzoátegui y el estado monagas. en realidad, no se necesitaba ni se necesita un ejército. sólo la existencia, ya para el momento en que muere gómez, de una casta militar justifica su presencia. a propósito, en la actualidad es estados unidos el único en tener un ejército para la guerra, los demás países, incluidos aquéllos de tan ilustres tradiciones militares como francia, inglaterra y alemania, no lo necesitan. francia recuerda a su ejército sólo el 14 de julio cuando sus soldados desfilan por los campos elíseos de parís.

el choque entre la realidad de un país sin guerras, pero con un aparato militar que maneja armas, incompatible con el papel de venezuela en el campo de las sociedades contemporáneas, engendra una esquizofrenia que en las academias militares han resuelto con una educación falsificadora. la historia que allí se enseña abarca apenas veinte años, los que van de 1810 a 1830. los militares venezolanos estudian la batalla de carabobo, pero no existe nadie en las academias, donde ellos se forman, con suficiente honestidad u objetividad histórica que les diga que tal batalla fue planeada y ejecutada en gran medida por la legión británica repitiendo allí el esquema esbozado en waterloo por el duque de wellington. léase una obra inmortal de las letras universales —“los miserables” de víctor hugo— ahí captará la similitud entre las dos batallas.

centrarse en el período 1810-30 es una opción ideológica y política. es el único momento de la historia venezolana en el cual los militares han jugado un papel indiscutible. ¿por qué, desde 1830 hasta hoy, los militares han dominado, a veces con brutalidad insólita, la escena política del país? ¿no fueron militares guzmán blanco, páez, crespo, gómez, castro o pérez jiménez? y ¿no es militar chávez? no todos los militares son usurpadores, pero casi siempre un usurpador es militar. la educación militar tiende a favorecer el espíritu usurpador o, más aún, hace de los militares unos potenciales usurpadores, no sólo frente a magistrados civiles, también frente a sus congéneres que ejerzan la presidencia. después de todo, pérez jiménez era tan militar como quienes le derribaron. una educación militar que asegura a los futuros hombres de armas que venezuela es un país lleno de héroes que perdieron la grandeza histórica por culpa de los civiles conlleva las raíces de la usurpación. la historia que se enseña en las academias militares a partir de 1903, cuando cesan las guerras civiles y aparece un ejército medio profesional, que pronto será profesional por completo, es siempre una bomba de tiempo.

darangelcantv.net

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