sábado, 6 de diciembre de 2008

¡A los 56 años del 30-11-1952!

¡A LOS 56 AÑOS DEL 30--11--1952!

¡A los 56 años del 30-11-1952! Recopilación de textos por VMGF PRIMER TEXTO: LAS ELECCIONES DEL 30-11-1952 MEMORIAS DEL SIGLO XX Memorias del SigloXX 1952: Elecciones del 30 de noviembre Ramón J. Velásquez VALLENILLA LANZ Candidato a la Asamblea Constituyente ________________________________________ GRISANTI Renuncia al CSE ________________________________________ Afinales de octubre, la organización electoral del gobierno militar, el FEI, presenta sus candidatos a la Asamblea Constituyente en una lista encabezada por Laureano Vallenilla Lanz y Oscar Rodríguez Gragirena. Pero al mismo tiempo, también Laureano Vallenilla Lanz funda una "agrupación pro candidatura presidencial de Marcos Pérez Jiménez”, cuando lo que Venezuela va a elegir son los miembros de la Constituyente. En los automóviles y en los autobuses comienzan a colocarse retratos de Pérez Jiménez con la leyenda: PRESIDENTE. El presidente de la Junta de Gobierno, Suárez Flamerich, declara repetidas veces que la decisión del pueblo en las elecciones será respetada. El 24 de noviembre, Rafael Caldera, líder máximo de Copei, declara que quiere dejar constancia de que el proceso electoral que se realiza, lejos de ofrecer libertad y la seguridad necesarias para realizar las campañas políticas, se ha caracterizado por el atropello, la arbitrariedad y el ventajismo por parte del Gobierno, y reclama una vez más, al Gobierno Nacional "el respeto a la conciencia de los obreros, empleados públicos y servidoras de la educación". El 27 de noviembre, Unión Republicana Democrática, URD, celebra en el Nuevo Circo de Caracas la asamblea más extraordinaria realizada por la oposición en la década de los años cincuenta. Los oradores fueron Jóvito Villalba y Mario Briceño Iragorry. Reclamó URD garantías políticas para todas las corrientes ideológicas, amnistía para los presos y exiliados y lucha contra la corrupción; protesta contra la venta de nuevas concesiones petroleras, pide la constitución de una empresa venezolana de petróleo, el aumento de la participación del Estado en las ganancias de las compañías extranjeras, la refinación del 50% del petróleo en territorio venezolano y la revisión de los contratos en la explotación del hierro de Guayana. El 30 de noviembre concu rren a las elecciones cinco partidos; URD, Copei, FEI -con sus variantes regionales, el Partido Socialista y el Partido Socialista de Trabajadores. Los militantes de Acción Democrática y del Partido Comunista, ilegalizados, participan en las votaciones a pesar de la orden de abstención que mantiene AD para los pertenecientes a su organización. Los venezolanos han aprendido la lección de 1947 y quieren ejercer otra vez su derecho al voto. Los estrategas del Gobierno, a excepción de Vallenilla Lanz, piensan en que se repetirán las elecciones amañadas del pasado y que los estados lejanos de Caracas continuaban siendo ajenos a la lucha política, dispuestos a complacer al gobierno de turno, y que los presidentes de los estados y los jefes civiles harán el papel de grandes electores. Pero el ejercicio cívico y democrático que se inició a la muerte del presidente Gómez y que culmina en las elecciones generales de 1947 van a tener su expresión afirmativa en las elecciones de noviembre de 1952. En la mañana del 30 de noviembre sorprende a los curiosos y a los incrédulos las lar gas filas de electores en todas las mesas. Ya al mediodía circula en Caracas como noticia alarmante que en la parroquia Altagracia, donde habían votado los agentes de la Policía Municipal, había ganado la oposición; igual ocurre en la mayoría de las parroquias caraqueñas, en donde el FEI gubernamental había realizado numerosas gestiones para asegurar el voto de los parroquianos. A medida que se acercaba la hora del cierre de las votaciones, la noticia de la derrota nacional del Gobierno sembraba un estado de conmoción que abarcaba a todos los venezolanos. La pregunta era una sola: ¿qué iba a pasar?, pues el Gobierno nunca esperó la derrota y sus estrategas siempre pensaron que la oposición lograría una votación que le iba a constituir en una minoría de la Asamblea, pero sin arrebatarle el control de las decisiones al Gobierno, que había trazado todos los proyectos del futuro sobre las bases de una mayoría dócil. Del Yaracuy, de los estados del oriente, del Zulia, las noticias eran las mismas: URD había ganado, URD iba muy adelante. En el Táchira, Mérida, se repetía el indudable dominio copeyano de 1947 y aumentaba sus votos en el resto del país. Estados como Apure y Cojedes daban la gran sorpresa, pues aun la oposición había asignado los votos de esas entidades al Gobierno, y el Gobierno no había adelantado grandes trabajos de captación de electores creyendo lo mismo. En la tarde, desde Miraflores se había ordenado la suspensión de las transmisiones por radiodifusión de las noticias electorales y la suspensión en el Consejo Supremo Electoral del recuento de los votos. Era el comienzo de un nuevo golpe militar contra el orden constitucional a partir del año 1945; 18 de octubre de 1945, 24 de noviembre de 1948 y ahora 30 de noviembre de 1952. La masa electoral, los urredistas, los comunistas, los acciondemocratistas, los copeyanos, quieren esa noche del 30 de noviembre realizar manifestaciones y protestas reclamando el respeto a los resultados electorales, pero el alto comando urredista se opone y confía en las promesas del Gobierno de respetar la suma de los votos. En la mañana del 1° de diciembre reciben los periódicos y las radioemisoras la orden de Miraflores de no transmitir ninguna información que no provenga del Ministerio de Relaciones Interiores. En el seno del Consejo Supremo Electoral estalla la crisis, y el doctor Vicente Grisanti, ante las gestiones del Gobierno, se niega a permitir la alteración de las cifras emanadas del cómputo realizado. Ante la presión oficial, el doctor Grisanti presenta su renuncia irrevocable y en su actitud lo acompañan once de los quince miembros del Consejo Supremo Electoral, es decir, los representantes de los partidos políticos y también Juan Saturno Canelón, Carlos Miguel Lollet, Federico Moleiro. Entonces el Gobierno designa un nuevo Consejo Electoral que preside el doctor José Salazar, y mantiene en suspenso las informaciones. Al mediodía del 1° de noviembre, la Junta de Gobierno deja de existir y las comunicaciones oficiales sobre el desarrollo del proceso tienen su origen en el Ministerio de Defensa, en donde un numeroso grupo de altos oficiales con la asistencia jurídica de los doctores Vallenilla Lanz y Pinzón discuten las características de un nuevo régimen. La noticia de la derrota nacional del Gobierno sembraba un estado de conmoción que abarcaba a todos los venezolanos --II—SEGUNDO TEXTO: EL ASESINATO DE LEONARDO RUIZ PINEDA Últimas Noticias Domingo 09 de Marzo de 2003 MEMORIAS DEL SIGLO XX 1952: Leonardo Ruiz Pineda Ramón J. Velásquez LÍDER Su figura representaba un “peligro ”para la dictadura ________________________________________ El 22 de octubre, en las primeras horas de la noche, cae Leonardo Ruiz Pineda,asesinado en un encuentro con agentes de la Seguridad Nacional en una calle del barrio San Agustín del Sur ” A medida que avanza el año 1952, las campañas electorales de URD y de Copei multiplican sus actos en todo el país y la gente, no obstante desconfiar de la actitud final de la dictadura militar asiste a los mítines y colabora en forma ostensible con los organizadores de las campañas. Pero también continúa la actividad conspirativa, y en Turén y en Valle Bruzual, en el estado Portuguesa, grupos de campesinos armados atacan los puestos de la Guardia Nacional y de la Prefectura Municipal. La represión confiada al sargento Monteniorro es implacable, pero de este episodio como de todos los anteriores y siguientes, la prensa, y la radiodifusión no pueden ofrecer sino la versión del Gobierno. El comunicado emana de la Jefatura del Estado Mayor General y señala como autores intelectuales y materiales de estos episodios a “grupos de terroristas que forman los disueltos partidos Acción Democrática y Partido Comunista de Venezuela. Concluye: “Los asaltantes están siendo perseguidos activamente y hasta el presente han tenido cuatro muertos, diez heridos y un número considerable de prisioneros”. Veinticuatro horas después, otro alzamiento. Uno y otro eslabones de la misma cadena. En el cuartel “José Gregorio Monagas” de Maturín, en la madrugada del 2 de octubre estalló una rebelión encabezada por el capitán Juan Bautista Rojas, apoyado por un grupo de sargentos y en colaboración con numerosos civiles. Los insurrectos del cuartel tomaron bajo su control la Policía Municipal y la sede de la Seguridad Nacional. El jefe de la guarnición; coronel Roberto Casanova, recapturó el cuartel y logró el respaldo de la oficialidad. En el episodio perdió la vida el capitán Juan Bautista Rojas. . E l 22 de octubre, en las primeras horas de la noche, cae Leonardo Ruiz Pineda asesinado en un encuentro con agentes de la Seguridad Nacional, en una calle del barrio San Agustín del Sur. Ruiz Pineda, desde el día en que obtuvo su libertad en abril de 1949, se había dedicado a organizar el partido Acción Democrática en la clandestinidad. Hombre dotado de excelentes condiciones para el mando y trabajador infatigable, no solamente iba reorganizando a su partido en escala nacional, sino que extendió sus contactos a los más diversos sectores de la vida nacional y fue creando nuevas y sólidas amistades en el mundo militar. Por estas razones, Ruiz Pineda era considerado como la figura más importante y peligrosa en esos días y como el primer objetivo de los planes de persecución de la policía política. Viajaba en un automóvil con otros tres militantes de su partido, cuando su vehículo fue interceptado por una motocicleta que tripulaban dos agentes de la Seguridad Nacional, Daniel Colmenares y Francisco Matute, quienes lo venían si guiendo. Ruiz Pineda y sus acompañantes descendieron del automóvil y se produjo un tiroteo. Ruiz Pineda quedó tendido en la calle con el cráneo atravesado por un proyectil, boca arriba, los brazos extendidos y la boca entreabierta, por la que mandaba un hilo de sangre. Tenía 35 años de edad. Trece meses antes de su asesinato, Leonardo Ruiz Pineda escribió un importante documento que sirvió de prólogo al llamado Libro Negro de la Dictadura. Pueden señalarse estas páginas como su testamento político, pues se trata de una definición de su pensamiento y de su criterio sobre la organización de la lucha nacional contra la dictadura militar. Explica las razones tácticas y estratégicas de la acción clandestina y propone una fórmula de entendimiento nacional para solucionar esta crisis histórica que confronta el país y expone las razones por las cuales Acción Democrática pide la abstención del electorado en las jornadas convo cadas por el Gobierno para noviembre de 1952. Descarta el camino de un nuevo golpe militar para recuperar la legalidad perdida. “No hemos vacilado dice Ruiz Pineda- en organizarnos para una larga batalla, imponiendo un rígido comportamiento a la militancia, desenmascarando las pretensiones al dominio absolutista del régimen, combatiendo la inmoralidad administrativa y denunciando el tráfico escandaloso con los dineros públicos y mantenido escaramuzas de agitación”. Y agregaba: “Quienes se preguntan por qué antes de sacrificar vidas y esfuerzos, no promovemos una acción de violencia, algo así como ‘tirar la parada’ a lo venezolano, esos no han logrado asimilar el sentido de nuestra lucha, ni se han templado para la larga resistencia. Y es que los movimientos políticos de histórica presencia y de honda misión, no están programados contra reloj, ni sometidos a rígidos itinerarios de etapa”. Afirmaba Ruiz Pineda que con el proceso electoral de noviembre de 1952, el gobierno militar buscaba simplemente “pasar su culpable gestión por el cedazo de los comicios y ser absueltos del pecado de la usurpación”. Y añadió: “Con el pueblo amordazado, sin garantías, con Acción Democrática ilegalizada, hostilizados los partidos existentes de vía legal, con cárceles llenas de secuestrados políticos, con centenares de venezolanos en el exilio, con torturas y campos de concentración como Guasina, no puede haber elecciones legítimamente soberanas. Tal proceso electoral con el predominio del FEI constituirá una farsa que no engañará a la nación”. Proponía Ruiz Pineda, en cambio, “la creación de una acción coincidente en busca de un retorno a la normalidad constitucional entre todas las fuerzas políticas, sectores económicos y grupos sociales para lograr el derrocamiento de la dictadura, la constitución de un gobierno de equilibrio político y la convocatoria a elecciones generales”. . E l Partido Comunista de Venezuela, desde la clandestinidad, denunció también el propósito de la dictadura de convertir el proceso electoral que iba a culminar en los comicios del 30 de noviembre en un acto destinado a dictar una Constitución reaccionaria para arrebatar al pueblo el derecho de elegir a sus gobernantes, y recuerda: “La existencia de miles de presos políticos, de torturados, de confinados a Guasina, los allanamientos, el exilio de centenares de políticos y de sindicalistas”. Agregaba que sin embargo se debía votar, pues la reunión de la Constituyente crearía un foco de agitación necesaria para romper el silencio de la dictadura. Pues “la dictadura no podía evitar que por el solo hecho de reunirse la Constituyente, por más servil que sea, se convierta en un centro de agitación y este hecho debe ser aprovechado como tribuna para atacar y denunciar el régimen”. --III— TERCER TEXTO: 56 ANIVERSARIO DE LAS ELECCIONES DE 1952 --(El Periodiquito Esrado Aragua)-- Venezuela, 30 de Noviembre de 2008 Tal día como hoy, hace 56 años, Pérez Jiménez despojó de su triunfo a Jovito Villalba Elecciones del 30 de noviembre de 1952 30.11.2008 El 30 de noviembre de 1952 se realizaron elecciones para escoger a los diputados a la Asamblea Constituyente. Participaron tres partidos: el oficialista Frente Electoral Independiente (FEI), Copei y Unión Republicana Democrática (URD). Estas elecciones, que no eran presidenciales, como se ha dicho en ocasiones, las ganó abiertamente URD, el partido que dirigía Jóvito Villalba. Los resultados que se han manejado son estos: URD: 1.198.000 votos; FEI: 403.000; Copei: 306.000. Al conocer estos resultados, Pérez Jiménez los desconoció y se proclamó ganador, asumiendo la Presidencia provisional del Estado el 2 de diciembre. Villalba fue expulsado del país junto con otros dirigentes de su partido. Consumado el fraude, Pérez Jiménez gobernó hasta enero de 1958 cuando es derrocado. El gobierno del Dr. Germán Suárez Flamerich y sus compañeros de junta, Marcos Pérez Jiménez y Llovera Páez, prometió realizar y convocar a elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente que debía sancionar una nueva Constitución. Promulgó un nuevo Reglamento y organizó un nuevo Consejo Supremo Electoral donde estableció el voto Obligatorio para los ciudadanos mayores de 21 años; con representantes de Copei; URD, de los independientes. Quedaban fuera del Consejo y de las elecciones los partidos Acción Democrática y PCV. Los partidarios del gobierno presentaron un Frente Electoral Independiente (FEI) defendería las políticas del Régimen provisional. A pesar de la represión y las limitaciones a los partidos de oposición, se inició el proceso electoral y URD y Copei, participaron activamente y con la ayuda de los partidos clandestinos, iniciaron una oposición abierta al gobierno y denunciaron sus atropellos. Las elecciones se practicaron el 30 de Noviembre de 1952; el pueblo votó mayoritariamente en contra del gobierno y a favor del partido Unión Republicana Democrática (URD). Por supuesto, que los que antes habían votado por Acción Democrática y el Partido Comunista, ahora lo hicieron por URD. La victoria electoral del 30 de noviembre de 1952 no fue reconocida por el gobierno. El Consejo Supremo Electoral suspendió los escrutinios y a pesar de que muchos miembros de ese Consejo se retiraron en protesta, el gobierno continuó por su cuenta uno de los más escandalosos fraudes de nuestra historia electoral. El 2 de diciembre el jefe real del gobierno provisional, Marcos Pérez Jiménez, dio un nuevo Golpe de Estado al proclamar ante el país una supuesta victoria electoral del FEI y sus aliados. URD y sus máximos dirigentes encabezados por Jóvito Villalba y Don Mario Briceño Iragorry, fueron expulsados del país. Pérez Jiménez desconoció así el triunfo del partido del Dr. Jovito Villalba y proclamó el triunfo del FEI. Fue el gran arponazo contra la democracia. --IV—CUARTO TEXTO: NOTA BIOGRÁFICA SOBRE MARCOS PÉREZ JIMÉNEZ --( http://www.efemeridesvenezolanas.com/html/marcos.htm ) MARCOS PEREZ JIMENEZ Los venezolanos que nacieron a partir del 23 de enero de 1958, no conocieron la Dictadura. Este régimen quedó en las mentes de quienes la vivieron o en los cientos de libros de textos que se han escrito sobre ésta; en todo caso, las nuevas generaciones no podrán calificarla en toda su intensidad. Desde ese 23 de enero se ha venido consolidando la democracia, con sus yerros e imperfecciones, pero también, con lo más importante, el espíritu de libertad que se respira. La última dictadura ejercida en Venezuela fue la de Marcos Pérez Jiménez, la ruta de Pérez Jiménez hacia el Poder dictatorial comenzó el 24 de noviembre de 1948, cuando fue derrocado el Presidente Gallegos. Entonces se instauró una Junta Militar de Gobierno, presidida por el Coronel Carlos Delgado Chalbaud. Le acompañaban Luis F. Llovera y el Mayor Marcos Pérez Jiménez. Pérez Jiménez nació en Michelena, estado Táchira, el 25 de abril de 1914. Estudió en la Escuela Militar de Caracas y siguió cursos de Artillería en la famosa Escuela de Chorrillos, Perú, en 1939, así como el curso de Estado Mayor. En 1945, con el grado de Mayor, participó en el derrocamiento de Isaías Medina Angarita y en 1948, en el de Rómulo Gallegos. El 5 de julio de 1955 fue ascendido a General de Brigada, y un año más tarde a General de División. Asesinado Delgado Chalbaud, el 13 de noviembre de 1950, pasó a presidir la Junta el Dr. Suárez Flamerich. El 30 de noviembre de 1952 se realizaron las elecciones para elegir la Asamblea Constituyente. Pérez Jiménez desconoció los resultados electorales que favorecieron a URD con 987.000 votos, y el 2 de diciembre de 1952 asumió la Presidencia. No la soltaría sino hasta el 23 de enero de 1958 en que fue derrocado. En 1952, consolidó su régimen. A través de la SN (Seguridad Nacional), un cuerpo autónomo dirigido por Pedro Estrada, hombre de entera confianza de Pérez Jiménez, se encargó de controlar y silenciar a los dirigentes de la oposición, procurándoles cárcel y las más despiadadas torturas. Sin embargo, muchos opinan que la "mano dura" de Pérez Jiménez es lo que hace falta hoy en día, pues si bien es cierto que abusaba de su autoridad, también lo es, que las obras más monumentales de Venezuela, como lo son la autopista Caracas - La Guaira, el Centro Simón Bolívar y el Puente sobre el Lago de Maracaibo, entre otras, fueron construidas durante su gobierno. En 1957, Pérez Jiménez mediante un plebiscito se hizo reelegir como Presidente para el período 1958-1963; pero la descomposición interna de su régimen y el trabajo laborioso y subterráneo de los partidos políticos, especialmente Acción Democrática (AD), hicieron que las bases que lo sustentaban en el poder se fueran tambaleando. El 23 de enero de 1958, en horas de la madrugada, Pérez Jiménez no pudo resistir más el enfrentamiento del ejército y huyó junto con su familia a Santo Domingo en un avión denominado "La Vaca Sagrada". Finalmente, no se pudo callar la ira de un pueblo que sufría en carne propia persecuciones, torturas, allanamientos, asesinatos, en fin, todas las manifestaciones propias de una dictadura militar. De inmediato se instaló una Junta Cívico-Militar, y el pueblo se volcó a las calles para celebrar la caída de una dictadura de diez años. Muchos se vengaron de sus deudos en las personas y bienes de los miembros de la Seguridad Nacional. Pérez Jiménez se trasladó a Madrid, donde aún vive y disfruta presuntamente del dinero obtenido mediante el enriquecimiento ilícito. El General Marcos Pérez Jiménez muere de un infarto en Madrid el 20 de Septiembre de 2001 a sus 87 años de edad. --V—QUINTO TEXTO: MPJ: PRESIDENTE GRACIAS AL FRAUDE --( http://www.efemeridesvenezolanas.com/html/fraude.htm )-- PRESIDENTE GRACIAS AL FRAUDE El 30 de noviembre de 1952 se realizaron elecciones para escoger los diputados a la Asamblea Constituyente. Participaron tres partidos: el oficialista Frente Electoral Independiente (FEI), COPEI y Unión Republicana Democrática (URD). Estas elecciones, que no eran presidenciales, como se ha dicho en ocasiones, las ganó abiertamente URD, el partido que dirigía Jóvito Villalba. Los resultados que se han manejado son estos: URD: 1.198.000 votos; FEI: 403.000; COPEI: 306.000. Al conocer estos resultados, Pérez Jiménez los desconoció y se proclamó ganador, asumiendo la Presidencia provisional del Estado el 2 de diciembre. Villalba fue expulsado del país junto con otros dirigentes de su partido. Consumado el fraude, Pérez Jiménez gobernará hasta enero de 1958 cuando es derrocado. Nueva etapa de la dictadura o régimen de terror de Marcos Pérez Jiménez 1952 El gobierno del Dr. Germán Suárez Flamerich y sus compañeros (Marcos Pérez Jiménez y Llovera Páez) de junta prometió realizar y convocar a elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente que debía sancionar una nueva Constitución. Promulgó un nuevo Reglamento y organizó un nuevo Consejo Supremo Electoral donde estableció el voto Obligatorio para los ciudadanos mayores de 21 años; con representantes de COPEI; URD, de los independientes, y de un llamado "Partido Socialista de Venezuela". Quedaban fuera del Consejo y de las elecciones los partidos Acción Democrática y PCV. Los partidarios del gobierno presentaron un "Frente Electoral Independiente" (FEI) como el partido que junto con el Partido Socialista de Venezuela (PSV) defendería las políticas del Régimen provisional. A pesar de la represión y las limitaciones a los partidos de oposición, se inició el proceso electoral y URD y COPEI, partidos legales que venían de una etapa semi amistosa con el gobierno, participaron activamente y con la ayuda de los partidos clandestinos, iniciaron una oposición abierta al gobierno y denunciaron sus atropellos. Las elecciones se practicaron el 30 de Noviembre de 1952; el pueblo votó mayoritariamente en contra del gobierno y a favor del partido "Unión Republicana Democrática" (URD) Por supuesto, que los que antes habían votado por Acción Democrática y el Partido Comunista, ahora lo hicieron por URD. Los dirigentes, militantes y amigos de AD y del PCV (partidos ilegalizados) vieron en los candidatos de URD al Congreso Nacional Constituyente, la vía para expresar su descontento. La victoria electoral del 30 de noviembre de 1952 no fue reconocida por el gobierno. El Consejo Supremo Electoral suspendió los escrutinios y a pesar de que muchos miembros de ese Consejo se retiraron en protesta, el gobierno continuó por su cuenta uno de los más escandalosos fraudes de nuestra historia electoral. El 2 de diciembre el jefe real del gobierno provisional, Marcos Pérez Jiménez, dio un nuevo Golpe de Estado al proclamar ante el país una supuesta victoria electoral del FEI y sus aliados. URD no se atrevió a encabezar un movimiento nacional contra la usurpación y buscó la salida mediante combinaciones. Empero, una de las consecuencias de esas "elecciones" fue la expulsión del país de la mayoría de los dirigentes de URD encabezados por Jóvito Villalba y Don Mario Briceño Iragorry. En cuanto a COPEI, no hizo mayor oposición al golpe del 2 de Diciembre. Algunos copeyanos dejaron el partido y se fueron con el perezjimenismo. A pesar de la protesta de los partidos de oposición, el gobierno hizo reunir el Congreso en 1953 para que aprobara una nueva Constitución Nacional que establecía el voto directo para elegir al Presidente de la República, Senadores y Diputados al Congreso Nacional, Diputados a las Asambleas Legislativas y Ediles Municipales. No obstante lo proclamado en la Constitución promulgada, Pérez Jiménez se hizo elegir Presidente Constitucional y así mismo hizo que ese congreso eligiera los Diputados y Senadores del Congreso Nacional, los Diputados de todas las Asambleas Legislativas del país, los miembros de todos los consejos municipales, los magistrados de la Corte Federal y de la Corte de Casación y el Contralor General y el Procurador General de la República. Es decir, ese Congreso Nacional de 1953 no sólo promulgó una nueva Constitución, que era su justificación legal, también sustituyó la soberanía popular al elegir a todos los magistrados y representantes de todos los niveles. --VI—SEXTO TEXTO: ARTÍCULO SOBRE EL 52 ANIVERSARIO DEL 30-11-52 --( http://www.analitica.com/va/politica/opinion/9606382.asp )-- 1952 / 2004 Alexis Márquez Rodríguez Jueves, 9 de septiembre de 2004 En 1952 la dictadura militar-perezjimenista, encubierta tras la máscara de una Junta de Gobierno presidida por el Dr. Germán Suárez Flamerich –un oscuro abogado y figura de segunda línea de la Generación del 28–, convocó a elecciones para elegir una Asamblea Nacional Constituyente. La Junta de Gobierno se había constituido a raíz del asesinato, en noviembre de 1951, del Coronel Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la Junta Militar de Gobierno nombrada en noviembre de 1948, al ser derrocado el presidente Rómulo Gallegos. Además de él, formaban esta junta militar los coroneles Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez. Delgado Chalbaud era un serio obstáculo para los designios autocráticos de Pérez Jiménez. De ahí que, al perpetrarse su asesinato, en un turbio suceso que nunca se ha aclarado, las sospechas recayeran inevitablemente sobre su compañero de Junta como autor intelectual. Anunciadas las elecciones, se empezó a discutir si debería participarse en ellas o no. En aquel momento funcionaban legalmente y a duras penas sólo dos partidos, Unión Republicana Democrática (URD), liderizado por Jóvito Villalba, y COPEI, con Rafael Caldera a la cabeza, y dos clandestinos, Acción Democrática, cuyo secretario general era Leonardo Ruiz Pineda, y el Partido Comunista de Venezuela, con su secretario general, Jesús Farías, preso desde 1950, y jefaturado de hecho por Pompeyo Márquez, que ya empezaba a ser el legendario Santos Yormes. Apresuradamente la dictadura organizó un parapeto partidista, llamado Frente Electoral Independiente (FEI). Sin mayores dificultades URD, COPEI y el PCV se inclinaron desde el principio por ir a las elecciones. En cambio, en AD se debatía la tesis de Rómulo Betancourt, desde el exilio, según la cual participar en las elecciones era contribuir a una farsa de la dictadura, por lo que ordenaba a la militancia la abstención. Aunque entre ellos había dudas, la línea betancurista fue acatada, y los adecos no participaron en la campaña electoral. Sin embargo, al final de esta la base de AD rechazó la línea abstencionista, y el 30 de noviembre, día de las elecciones, concurrieron masivamente a votar por los candidatos de URD, que eran apoyados también por los comunistas y por la gran masa independiente. COPEI concurrió con candidatos propios. URD era entonces un partido pequeño, pobremente organizado y sin mayor experiencia en la lucha política, menos aún contra una dictadura. Pero logró el respaldo mayoritario de la población opuesta a Pérez Jiménez. En Caracas y otras zonas muy pobladas, el PCV, también un pequeño partido clandestino, pero con una eficaz organización celular y con un larga trayectoria de lucha, asumió la carga principal de la campaña electoral. Durante muchas semanas los comunistas anduvimos en los barrios populares, espacialmente, en mi caso, en los cerros del centro de Caracas: Marín, Hornos de Cal, El Manguito, La Charneca, La Ceiba, etc. Desde el principio se observó el entusiasmo con que la gente se preparaba para las elecciones. Por esos días, el 21 de octubre, a eso de los 8 de la noche, fue asesinado en la Avenida Principal de San Agustín del Sur el Dr. Leonardo Ruiz Pineda, secretario general de Acción Democrática, por agentes de la Seguridad Nacional, la policía política del régimen, ya bajo la jefatura del tenebroso Pedro Estrada. El 26 de noviembre se llevó a cabo en el Nuevo Circo de Caracas el mitin de clausura de la campaña electoral de URD. Fue algo apoteósico, con el coso lleno a reventar –se calculaba entonces unas 15.000 personas entre las gradas y el ruedo– y una multitud similar a las puertas y alrededores del circo. Oradores principales fueron Jóvito Villalba, líder popular indiscutido, entonces en uno de los momentos estelares de su carrera política, y don Mario Briceño Iragorry, eminente escritor católico, sumamente prestigioso y respetado, políticamente independiente pero de ideas avanzadas. Aquel cierre de campaña, a cuatro días de las elecciones, parecía preludiar un gran triunfo popular y la derrota de la dictadura. Sin embargo, nadie se hubiera atrevido a vaticinar que así ocurriría. Pero ocurrió. El 30 de noviembre, a primeras horas de la noche, ya se empezó a vislumbrar lo que muchos creían imposible. A medida que se iban haciendo los escrutinios, mesa por mesa, empezaron a llegar, en particular a los periódicos –El Nacional, El Universal, La Esfera y Últimas Noticias– y a las emisoras de radio –aún no había televisión en Venezuela–, los datos esperanzadores, de todas las zonas de Caracas y del interior del país. El mismo Consejo Supremo Electoral emitió los primeros boletines, todavía muy parciales, pero que ratificaban la tendencia de lo que ya era vox populi: el triunfo de URD y la derrota de Pérez Jiménez en todo el país. Incluso la prensa extranjera se hizo eco de la misma información. Sin embargo, próxima la medianoche el C.S.E., sorpresivamente, se negó a seguir emitiendo boletines, y se corrió la inquietante especie de que era por órdenes de Miraflores. Cundió entonces la alarma. La sede central de URD, situada de Toro a Cardones, en la parroquia Altagracia –en lo que hoy es la Avenida Baralt, cerca de lo que se conocía como la Subida de los Perros–, era un hervidero de gente. Se le planteó entonces a Jóvito Villalba la necesidad de lanzar el pueblo a la calle y declarar una huelga general en defensa del triunfo, que se veía amenazado. Pompeyo Márquez, actuando sigilosamente, pues estaba en la clandestinidad y era buscado por la S. N., fue de los que con mayor vehemencia conminaron al líder urredista a llamar a la gente a la calle. Pero Villalba, inexplicablemente, vacilaba: “Hay que esperar, hay que esperar…”, decía. Pero se esperó demasiado. El 1 de diciembre el C.S.E. anunció como oficiales unas cifras visiblemente adulteradas: triunfaban los candidatos de la dictadura, y se daban, casi como dádivas, algunos candidatos electos a URD y a COPEI. El día siguiente la Junta de Gobierno puso su renuncia ante las Fuerzas Armadas, y estas designaron a Pérez Jiménez presidente provisional, hasta tanto fuese ratificado por la Asamblea Constituyente recién electa, con una amañada mayoría perezjimenista. El fraude se había consumado, toscamente, sin complicaciones informáticas ni observadores internacionales, con los medios de comunicación de nuevo férreamente censurados, después de que, durante la campaña electoral, se había concedido cierta apertura, dirigida a dar una apariencia de democracia, sin duda porque, además de convenirle, el dictador tenía la seguridad de que triunfaría limpiamente en las elecciones. El fraude consistió simplemente en adulterar las resultados, dando unas cifras distintas de las que realmente se habían obtenido. Algo, sin embargo, ocurrió, que no estaba en los cálculos del dictador: la renuncia de diez de los quince miembros del Consejo Supremo Electoral, entre ellos su presidente, Dr. Vicente Grisanti, para no avalar el escandaloso fraude. El gobierno tuvo que reestructurar el C.S.E. y designó para presidirlo, primero a Ricardo Mendoza, y luego a quien había actuado como secretario del Consejo, el médico Pablo Salas Castillo, quien poco después recibiría como recompensa la presidencia del Seguro Social, que ya, junto con las aduanas, era posición ansiada por muchos, porque permitía el enriquecimiento ilícito fácilmente y en poco tiempo. Estas renuncias confirmaron lo que, dentro y fuera de Venezuela, ya todo el mundo sabía: Pérez Jiménez se afianzaba en el poder, pero no por el voto del pueblo, sino por un escandaloso fraude electoral. Pocas semanas después Jóvito Villalba y la plana mayor de URD fueron enviados al exilio, bajo la eufemística expresión de “haber sido invitados a salir por un tiempo del país”. Imposible saber qué hubiese ocurrido si la misma noche del 30 de noviembre el pueblo hubiese sido llamado a la calle y se hubiese declarado una huelga general. Es posible que en tales circunstancias el fraude no se hubiese consumado, y nos hubiésemos ahorrado los seis años más brutales de la dictadura. Pero lo que sí es evidente es que lo ocurrido en 1952, una derrota popular más aparente que real, a la larga influyó en el derrocamiento de Pérez Jiménez en 1958. Siempre he creído que en política nada es en vano, y que los hechos ocurridos, positivos o negativos por igual, no se pierden, sino que se van acumulando, y al final producen sus efectos. A punto de cumplirse el primer período de su mandato, Pérez Jiménez tenía que convocar de nuevo a elecciones en 1957. Pero, escamado por lo que le ocurrió en 1952, en lugar de hacer lo que debía, inventó la idea de un plebiscito, para que los electores dijeran si estaban de acuerdo o no con su permanencia en el poder. Esta vez, por supuesto, la mayoría de la población se abstuvo de participar en lo que evidentemente sí era una farsa. Y ello contribuyó mucho a su perdición. Esta burda maniobra, aunada a otros factores, trajo como consecuencia los sucesos de enero de 1958, desde el alzamiento fallido de la aviación el primer día del año, hasta la insurrección del pueblo caraqueño, que precipitó el derrocamiento de la dictadura el 23 de enero. Alguien ha dicho que la historia no da lecciones. Yo creo que sí las da. Otra cosa es que la gente que recibe esas lecciones no las asimile como es debido ni aprenda de ellas. He escrito estos recuerdos de memoria. Es posible que algunos detalles se me hayan escapado, o que otros no sean exactamente como los cuento. Quizás alguien con mejor memoria pueda corregir las posibles inexactitudes. Enhorabuena. Alexis Márquez R. --VII—SEPTIMO TEXTO: HISTORIA POLÍTICA DE VENEZUELA 1952-1958 ________________________________________ Pérez Jiménez, Marcos, gobierno de Marcos Pérez Jiménez ________________________________________ 2.12.1952 - 23.1.1958 Es comúnmente admitido que el régimen basado en el predominio del poder y la dominación castrense que se extiende del 24 de noviembre de 1948 hasta el 23 de enero de 1958 representa una etapa en el proceso político contemporáneo de Venezuela, particularmente en lo que se refiere al período de gobierno personal de Marcos Pérez Jiménez (1952-1958). Pérez Jiménez, un joven oficial egresado de la Escuela Militar de Venezuela, cursó luego estudios especializados en la Escuela de Aplicación de Artillería y la Escuela Superior de Guerra en Perú y desempeñó cargos importantes en la administración pública nacional. Su vinculación al movimiento militar lo llevó a participar en la política y es ello lo que le proporciona los contactos necesarios con los diversos grupos militares y los sectores sociales representativos del poder económico de la nación. En este sentido, las condiciones básicas para asumir el Gobierno estuvieron asociadas al conjunto de factores del ascenso personal, tanto como las inequívocas circunstancias políticas presentes en su designación a la presidencia provisional (2.12.1952) y a la presidencia constitucional cuya elección por la Constituyente, el 17 de abril de 1953, correspondía al período comprendido entre el 19 de abril de 1953 y el 19 de abril de 1958. El golpe de Estado: El 2 de diciembre de 1952 el coronel Pérez Jiménez, declarando actuar en nombre de las Fuerzas Armadas, desconoce el triunfo electoral del partido Unión Republicana Democrática (dirigido por Jóvito Villalba) en los comicios del 30 de noviembre de 1952 y asume, tras la dimisión de la Junta de Gobierno presidida por Germán Suárez Flamerich, la presidencia provisional. El 5 de diciembre, en el local de la Junta Electoral Principal, fueron proclamados los candidatos del Distrito Federal a la Asamblea Nacional Constituyente, encabezando la lista Jóvito Villalba (URD), Oscar Rodríguez Gragirena del Frente Electoral Independiente (FEI), Mario Briceño Iragorry (URD) y Rafael Caldera (COPEI). El 13, en la Gaceta Oficial se publican los cómputos oficiales de las votaciones realizadas el 30 de noviembre anterior. El 16, Jóvito Villalba y otros dirigentes de su partido son embarcados hacía Panamá por disposición de Pérez Jiménez. El mismo día, Mario Briceño Iragorry hace circular su Manifiesto al pueblo de Venezuela donde denuncia un golpe de Estado contra el legítimo Poder Constituyente, así como la manipulación de las actas electorales y solicita asilo en la embajada de Brasil. El 17 de diciembre, aparece una publicación de URD al pueblo venezolano, fijando su posición contra el régimen perezjimenista y el 18, Germán Suárez Flamerich viaja a Italia en compañía de su esposa para «descansar varios meses», según sus declaraciones. Año 1953: El 5 de enero de 1953, se publica y es entregado a Raúl Soulés Baldó, secretario del nuevo presidente provisional, un documento del Directorio Nacional de COPEI que reclama al Gobierno y a los diputados que lo respaldan una serie de medidas para que la reunión de la Constituyente resulte conveniente a la colectividad nacional; aquel mismo día aparece la noticia de la visita al presidente provisional de los representantes del comercio, la banca y la industria para testimoniarle apoyo a su actitud, así como a las Fuerzas Armadas Nacionales. El 8 de enero, fue publicada la denuncia de URD en la que se calificaba como espuria a la Constituyente, a la vez que ratificaba la inasistencia en su seno de los representantes de COPEI y del mencionado partido. No obstante, el día 9 de enero se instaló dicha Asamblea Nacional Constituyente y en ella se aprobó la ratificación en la presidencia provisional de Pérez Jiménez. El 13, COPEI publica un documento donde explica su decisión de no asistir a la Constituyente y señala los nombres de algunos de sus representantes que se incorporaron a la instalación y que fueron expulsados del partido. El 24 de enero, la fracción parlamentaria de URD publica un documento en el cual denuncia la ilegalidad de la Constituyente y del poder político por su condición de gobierno autoritario entronizado por la fuerza. El 21 de marzo, los presidentes de Venezuela y de Colombia, coronel Marcos Pérez Jiménez y Roberto Urdaneta Arbeláez, reiteran la disposición de los 2 países de combatir la amenaza comunista. El 9 de abril, se anuncia que la Constituyente nombraría al presidente de la República, y a los miembros de los organismos legislativos, cortes de justicia y de casación y concejos, pero sólo después de ser promulgada la nueva Constitución Nacional. El 15 de abril fue promulgada ésta, conocida como Constitución de 1953 y concebida básicamente para fortalecer el Ejecutivo; contenía 142 artículos y 8 disposiciones. Se destaca el artículo 2 que declara sujetos a la autoridad y a la jurisdicción de Venezuela el lecho del mar y el subsuelo de las áreas de la plataforma continental, así como también las islas que se formen o aparezcan en esa zona. El 17 de abril, Pérez Jiménez es nombrado presidente constitucional y, en su discurso de posesión del 19 de abril, anuncia el restablecimiento de la constitucionalidad, que estaría apoyada en el programa de gobierno y en la doctrina del «Nuevo Ideal Nacional». El 24, fue detenido Eligio Anzola Anzola, quien actuaba como secretario general de Acción Democrática en la clandestinidad. A esta noticia, se suman las informaciones sobre la muerte de 2 líderes del mismo partido: el 20 de mayo, el fallecimiento de Alberto Carnevali en prisión, y el 11 de junio, la muerte de Antonio Pinto Salinas en un tiroteo con la Seguridad Nacional. El 15 de junio, queda proclamada la celebración de la Semana de la Patria, por decreto presidencial, entre los días 27 de junio y 6 de julio de cada año y, cumplida la primera de esta serie de manifestaciones cívicas, el 6 de julio de 1953, Pérez Jiménez expone, en el discurso de clausura, lo que será su interpretación de la «geopolítica», fundamentada en el estudio y comprensión de las condiciones geográficas, la riqueza de los recursos naturales y las tradiciones históricas patrias. A esa concepción, corresponderá la aplicación de una estrategia de desarrollo político (interior y exterior) que, basada en estos elementos geopolíticos, fue expresada como la propia iniciativa y decisión del Gobierno con el fin de incrementar el poder del Estado. En tal sentido, el 24 de julio de 1953, Venezuela se separa de la Flota Mercante Grancolombiana y retiene los 7 buques existentes para continuar comerciando de manera independiente. Luego, el 2 de diciembre, Pérez Jiménez, en una alocución dirigida a los venezolanos expresa, tras la inauguración de 2 importantes obras como son la autopista Caracas-La Guaira y el Círculo de las Fuerzas Armadas, lo que sería el anuncio y primer paso hacia aquella forma de Estado. El 31 de diciembre, en su alocución de Año Nuevo, fundamenta la propuesta definitiva que incluye los planes extraordinarios sometidos al control del Gobierno, entre ellos: la planta siderúrgica del Orinoco, el sistema de electrificación del río Caroní, el plan nacional de ferrocarriles, el sistema de riego del río Guárico, las zonas turísticas de los estados Mérida y Nueva Esparta. Entre las actividades culturales del año 1953, cabe destacar los cambios sucedidos en la creación y la reglamentación de los premios oficiales de artes plásticas y literatura, pues fueron creados los premios nacionales en artes plásticas y artes aplicadas y modificadas las bases del Premio Nacional de Literatura. Año 1954: El 2 de enero de 1954, el Gobierno ordena la libertad de más de 400 detenidos políticos e invita a regresar a los exiliados. En febrero, circula un manifiesto clandestino del Partido Comunista sobre la próxima reunión en Caracas de la X Conferencia Interamericana, bajo el título: «Una reunión dirigida a acentuar la dominación imperialista yanqui sobre los países latinoamericanos». El 1 de marzo queda instalada la X Conferencia Interamericana y Pérez Jiménez, en su discurso de inauguración, invoca la necesidad de la unidad continental basada en la comprensión, el sentido de asistencia recíproca y el respeto mutuo de los pueblos americanos. Durante los días de la reunión, se suceden actos de protesta en los barrios de Caracas. El 26 de marzo, es clausurada la X Conferencia y como resultado de ella, Caracas fue escogida como sede del Instituto Interamericano de Defensa Social. El 25 de abril, el mandatario, en su Mensaje al Congreso, expone lo que denomina «...la estructura técnica de las funciones estadales...», la cual no es otra que la clasificación de los más altos organismos de la administración del Estado en 3 grupos: el de la alta política, formado por la presidencia de la República y los ministerios de Relaciones Interiores, de Relaciones Exteriores, de Defensa y de Hacienda que conciernen a las directivas y orientaciones generales; el grupo de la producción, integrado por los ministerios de Fomento, de Agricultura y Cría, de Minas e Hidrocarburos, de Obras Públicas y del Trabajo que encuadran en lo relativo a la transformación racional del medio físico; y el de los servicios generales, constituido por los ministerios de Educación, de Sanidad y Asistencia Social, de Justicia y de Comunicaciones, que corresponden al mejoramiento moral, intelectual y material de los habitantes del país. El 17 de junio, el Premio Panamericano de Carreteras es otorgado por la Asociación de Constructores al presidente de Venezuela, como consecuencia del impulso dado a los programas viales y de la construcción en general, que hasta aquella fecha, se evidenciaba en las siguientes obras: las avenidas Urdaneta y Guzmán Blanco, autopista del Este, Centro Simón Bolívar, Casa Sindical, Centro Administrativo de la Ciudad Universitaria, hotel Tamanaco, cuartel de las Fuerzas Armadas de Cooperación, Instituto de Nutrición, las denominadas urbanizaciones obreras (Unidad Residencial El Paraíso y Ciudad Tablitas), Concha Acústica y escuela Agustín Aveledo, todas éstas anteriores en Caracas, hotel del Lago en Maracaibo, hospital Médico Quirúrgico en Maiquetía, hospital y escuela de enfermeras en Barquisimeto y la Escuela Interamericana de Agricultura en Rubio (Edo. Táchira). Estos programas del régimen figuran entre los planes de mejoramiento social que, en combinación con la política de estímulo a la inmigración, principalmente de Europa (España, Italia y Portugal), inciden en el dinamismo urbano de la sociedad venezolana. El 22 de octubre, se publica que Estados Unidos otorgaba la Legión del Mérito al coronel Pérez Jiménez en su más alto grado. Y el 29 de noviembre, fue inaugurado el Festival de Música Latinoamericana en Caracas donde se destacaron 2 obras de compositores venezolanos: Suite margariteña de Inocente Carreño y la Cantata criolla de Antonio Estévez que fueron reconocidas como piezas de profundo contenido nacionalista. Año 1955: El 11 de febrero de 1955, se instalaron las cámaras legislativas convocadas por el presidente de la República para considerar 11 proyectos de leyes. El 25 de marzo, la ciudad de Valencia celebró su cuatricentenario con la asistencia de Pérez Jiménez y otras personalidades, entre ellas, el escritor José Rafael Pocaterra. El 1 de abril, fue firmado el anteproyecto de la siderúrgica nacional que le fue encomendado a 7 grupos industriales de distintos países (Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia y Noruega). El 25, sesiona en Caracas la V Reunión del Comité de la Industria Petrolera de la Organización Internacional del Trabajo donde concurren representantes gubernamentales, patronales y sindicales de 16 países y que será suspendida tras el discurso de Adrianus Vermeulen (representante de los trabajadores en el Comité Directivo de la OIT), quien critica la situación del movimiento obrero en Venezuela y denuncia la disolución de las organizaciones sindicales y la prisión de sus dirigentes, lo que trae como consecuencia su expulsión a Curazao. El 2 de mayo, mediante una resolución unánime (con la sola excepción de la delegación venezolana), la reunión decide no continuar las sesiones y es acompañada por diversas protestas públicas en contra del gobierno. Ese mismo día, el gobierno de Pérez Jiménez se retiró de la Organización Internacional del Trabajo. El 3 de mayo, Pérez Jiménez presenta a la Cámara del Senado el proyecto de ley de presupuesto general de ingresos y gastos públicos de la Nación para el período 1955-1956, el cual asciende a Bs. 2.550.000.000 y además, advierte que si se impusieran restricciones al petróleo, Venezuela reduciría sus compras en Estados Unidos y condicionaría las exportaciones de mineral de hierro. El 22 de mayo, se anuncia la muerte del poeta Andrés Eloy Blanco quien se encontraba exiliado en México. El 4 de junio, se inicia una visita de Pérez Jiménez al Perú, quedando encargado de la presidencia el coronel Oscar Mazzei Carta, ministro de la Defensa. El 22 de junio, el Congreso aprueba el ascenso del coronel Pérez Jiménez a general de brigada. El 27 de junio, se inicia la celebración de la Semana de la Patria y en aquella ocasión, destaca la asistencia de delegaciones militares de varios países de América y Europa. El 1 de julio, es recibida en Caracas la imagen de la Virgen de Coromoto, proclamada por el Gobierno como la patrona de aquellas celebraciones. El 6, Pérez Jiménez señala, en su discurso de clausura, que los símbolos de la nueva conciencia nacional han de ser la jerarquía de las obras ejecutadas y en el mismo acto, recibe las insignias de su ascenso a general. El 6 de agosto, llega de visita a Venezuela el general Manuel A. Odría, presidente de Perú. El 18 de octubre, Pérez Jiménez, en un discurso pronunciado con motivo del décimo aniversario del 18 de octubre de 1945, ratifica la voluntad de poder de las Fuerzas Armadas, en nombre de las cuales dice hablar. En el panorama cultural de 1955, cabe resaltar 2 eventos de importancia: el ciclo de conferencias sobre la historia de la cultura en Venezuela organizado por la Universidad Central de Venezuela y otro, la exposición internacional de pintura celebrada en Valencia, donde fueron premiados el venezolano Pascual Navarro Velásquez y el francés Alfredo Manessier. Año 1956: El 2 de enero de 1956, se anuncia la firma de un contrato, entre el Gobierno Nacional y las empresas italianas Fiat e Innocenti-Societá Generale per l'Industria Metallurgica Meccanica, para el establecimiento de la primera planta siderúrgica venezolana. El 12 de enero, es anunciado por el Gobierno el otorgamiento de nuevas concesiones petroleras. El 3 de febrero, Pérez Jiménez informa que la Cancillería ha girado instrucciones para que se dé visa a un crecido número de venezolanos exiliados; son escasos los que regresan, y la oposición no baja la guardia. Entre el 10 y el 20 de febrero, se suceden acciones de protesta y de repudio contra el Gobierno (principalmente por parte de los estudiantes del liceo Fermín Toro y de la escuela normal Miguel A. Caro en Caracas) que traen como consecuencia violentos enfrentamientos con la policía. El 23 de febrero, comienzan los trabajos de la Siderúrgica. El 2 de julio, es admitido por la Cámara de Diputados el proyecto de ley que propone 12 millas náuticas para el mar territorial venezolano; el 3 de julio, se realizó un simulacro de defensa antiaérea que había sido programado con motivo de las festividades de la Semana de la Patria. El 21 de julio, asiste Pérez Jiménez a la reunión de presidentes y jefes de Estado del continente en Panamá (quedando nuevamente encargado del Gobierno el general Oscar Mazzei Carta, ministro de la Defensa) y en ella propone la creación del Fondo Económico Internacional como institución de ayuda a los países latinoamericanos. El 22 de julio, fue firmada la Declaración de Panamá que también suscribió el presidente de Venezuela. El 9 de agosto, Pedro Estrada, en su condición de director de la Seguridad Nacional, emite un comunicado donde anuncia que había sido descubierto un complot para asesinar a Pérez Jiménez y en consecuencia, son detenidos el historiador Ramón J. Velásquez, el reportero José Gerbasi, el industrial Mario Pérez Pisanti, el escritor Manuel Vicente Magallanes, el economista Guillermo Muñoz, los periodistas Luis Esteban Rey y Horacio Chacín Ducharne, entre otros. El 2 de diciembre, Pérez Jiménez se dirige a la nación con motivo del cuarto aniversario de su gestión de gobierno y hace un recuento de las obras ejecutadas: club de oficiales Simón Bolívar en Maracay, cuartel de caballería General Zaraza en San Juan de los Morros, ciudad vacacional Los Caracas, Instituto de Neurología e Investigaciones Cerebrales, tramo ferrocarrilero Barquisimeto-Puerto Cabello, teleférico del Ávila, Sistema de la Nacionalidad (avenida Los Próceres y paseo Los Ilustres), carretera Panamericana Caracas-Los Teques, unidad residencial 2 de Diciembre (actualmente 23 de Enero) hotel Bellavista en Porlamar, hotel Miranda en Coro, hotel Aguas Calientes en Ureña, aduanas y servicios portuarios en Maracaibo, cárcel de Maracaibo, represa del Guárico y el dique seco en Puerto Cabello. Año 1957: El 12 de enero de 1957, la Creole Petroleum Corporation anuncia que invertirá en Venezuela una suma que casi llegaba a los Bs. 1.000.000.000 y que permanecerá en espera del otorgamiento de las nuevas concesiones. El 23 de febrero, tuvo lugar la entrevista entre el presidente Pérez Jiménez y el presidente de Colombia Gustavo Rojas Pinilla, quien había llegado también al poder a través de un golpe de Estado dado por las Fuerzas Armadas de su país. El 29 de abril, fue firmada por Rafael Arias Blanco, arzobispo de Caracas, la «Pastoral del primero de Mayo con motivo de la fiesta de San José Obrero» en la cual se criticaba la situación social imperante en el país y, el 1 de mayo, la misma fue leída en todos los púlpitos de Venezuela. El 14 de junio, los representantes de los partidos políticos en la oposición, Acción Democrática, COPEI, Partido Comunista y Unión Republicana Democrática, acuerdan fundar una Junta Patriótica que, entre otros objetivos programáticos, se opone a la reelección de Pérez Jiménez y lucha por un gobierno democrático respetuoso de las libertades ciudadanas. El 28 de junio, visita Venezuela el general Alfredo Stroessner, presidente del Paraguay. El 3 de julio, la Cámara del Senado dicta un acuerdo por el cual Pérez Jiménez es ascendido a general de división. El 7, Argentina rompe relaciones diplomáticas con Venezuela porque no se atiende la solicitud de expulsión del ex presidente Juan Domingo Perón, quien estaba residenciado en Caracas. El 26 de julio, en el Congreso Nacional, se aprueba un acuerdo por el que se fija el domingo 15 de diciembre de 1957 para la elección del presidente de la República correspondiente al período 1958-1963. El 5 de agosto, se discute la postulación de un candidato de la oposición en las próximas elecciones presidenciales y son mencionados los nombres de Arnoldo Gabaldón y Rafael Caldera. El 15 de septiembre, se edita un manifiesto titulado Carta pública de la Junta Patriótica al Congreso Nacional que pide la promulgación de una ley electoral democrática. El 4 de noviembre, Pérez Jiménez anuncia, en la sesión del Congreso convocada para oír su Mensaje especial, que la próxima elección presidencial sería realizada por medio de un plebiscito en el cual votarían los venezolanos mayores de 18 años y los extranjeros con un mínimo de 2 años de residencia en el país. El 15 de noviembre, se instala el Consejo Supremo Electoral. El 17, los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela se declaran en huelga y realizan manifestaciones de protesta contra el plebiscito; al día siguiente, funcionarios de la policía y de la Seguridad Nacional asaltan la Ciudad Universitaria deteniendo a más de 200 estudiantes y profesores; el 19 de noviembre, en Caracas, los estudiantes liceístas protestan contra el plebiscito y enfrentan a la policía; el 20, el Consejo Supremo Electoral dicta y publica el procedimiento para efectuar la votación del 15 de diciembre. Entre el 21 y el 23 de noviembre, se suceden nuevas acciones de los estudiantes en protesta por el plebiscito. El 28, el Gobierno de Chile suspende relaciones diplomáticas con Venezuela. El 12 de diciembre, son realizados mítines a la salida de las fábricas de Caracas y paros en los liceos en protesta contra el plebiscito. El 13, la Junta Patriótica llama a preparar una huelga general, la cual fue suspendida al día siguiente hasta nuevo aviso. El 15 de diciembre, se celebra en todo el país la consulta plebiscitaria para la elección del presidente de la República. El 17, la Junta Patriótica publica el manifiesto titulado Unidad nacional contra la usurpación. El 20, es proclamado Pérez Jiménez presidente de la República por el Consejo Supremo Electoral. El 29 de diciembre, la Junta Patriótica dirige un llamamiento a las Fuerzas Armadas en el que les pide cumplir con sus deberes de velar por el acatamiento de la Constitución ante lo que considera como una violación de ésta. Año 1958: El 1 de enero de 1958 estalla un movimiento militar en la ciudad de Maracay y aviones de la Fuerza Aérea atacan a Caracas, pero el 2 se rinde la guarnición sublevada, así como también un destacamento de la ciudad de Los Teques. El 4 de enero, la Junta Patriótica publica el manifiesto titulado Pueblo y Ejército unidos contra la usurpación. El 5, Pérez Jiménez ordena la detención de numerosos oficiales de las Fuerzas Armadas y anuncia un cambio de gabinete; el 7, los estudiantes inician sus manifestaciones de protesta contra el Gobierno; el 9, renuncian los miembros del gabinete ejecutivo y el gobernador del Distrito Federal. Es detenido el general Hugo Fuentes junto con otros militares. El 10, quedan nombrados y juramentados los nuevos ministros y continúan las manifestaciones de protesta en algunos barrios de Caracas. El 13, es reorganizado el gabinete, y Pérez Jiménez asume personalmente el cargo de ministro de la Defensa. Ese día se celebra una reunión del denominado Comité Cívico-Militar encargado de coordinar acciones en contra del gobierno. El 15 de enero, circula la Declaración de los intelectuales que reclama la libertad democrática y solicita que los poderes públicos sean la expresión genuina de la voluntad popular y el 16, los estudiantes caraqueños se enfrentan a la policía, siendo clausurado el liceo Andrés Bello por disposición del Ejecutivo. El 21 de enero, se inicia una huelga en la prensa y luego, estalla una huelga general que traerá, en consecuencia, la imposición del toque de queda por el gobierno. El 23 de enero de 1958, las Fuerzas Armadas se suman al movimiento contra el régimen. Pérez Jiménez, acompañado de su familia, sale del país y es sustituido por una Junta Militar integrada por oficiales de las fuerzas de tierra, mar y aire, presidida por el contralmirante Wolfgang Larrazábal Ugueto. S.C.B. ---VIII—OCTAVO TEXTO: HISTORIA POLÍTICA DE VENEZUELA: ENTRE EL 24-11-1948 Y EL 02-12-1952 ________________________________________ Junta Militar de Gobierno A raíz del asesinato del Coronel Carlos Delgado Chalbaud, la Junta Militar es reemplazada por una Junta de Gobierno presidida por el Dr. Germán Suárez Flamerich (centro) ; continuando Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez como miembros de la misma. Élite. Caracas, Nº 2.347, septiembre 18, 1970. --(http://www.fundacionempresaspolar.org/nosotros/educacional/instituc/junmilgob.html)-- ________________________________________ 24.11.1948 - 2.12.1952 El 24 de noviembre de 1948, Rómulo Gallegos, quien llevaba apenas 10 meses en la presidencia de la República, fue derrocado por un movimiento incruento que, por tal, fue bautizado popularmente como «golpe frío». Una Junta MilItar se encargaba entonces del gobierno, presidida por el comandante Carlos Delgado Chalbaud, hasta ese momento ministro de Defensa de Gallegos; los otros 2 miembros de la Junta eran Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez. En un primer momento, la Junta Militar de Gobierno concentró sus acciones en iniciar un proceso de desmovilización política: por una serie de decretos (4 y 7.12.1948), quedaban disueltos el Congreso Nacional, las asambleas legislativas de los estados, el Consejo Supremo Electoral y los concejos municipales, sustituidos, estos últimos, por juntas de administración municipal nombradas por los gobernadores de estado con la anuencia de la Junta Militar de Gobierno. Al mismo tiempo, se ordenaba la restitución a sus propietarios de los bienes que el Jurado de Responsabilidad Civil había adjudicado a la Nación (23.10.1949). Contrariamente a lo que todo el mundo esperaba, el gobierno surgido en noviembre de 1948 se reveló mucho más inestable que su antecesor; tanto interna como externamente, en el terreno militar como en el civil, tuvieron que producirse aún una serie de acomodos y reacomodos hasta que pudiera hablarse de un régimen consolidado. En el terreno militar, para buena parte de los autores del 18 de octubre, este nuevo golpe no era sino una consecuencia lógica del primero y en esto coincidían con una pequeña franja de los antiguos medinistas, comenzando por el propio general Isaías Medina Angarita. La presencia de Carlos Delgado Chalbaud a la cabeza de la Junta era un elemento de confusión que hacía pensar en una «rectificación» del 18 de octubre, lo que llevó a algunos medinistas a prestar su colaboración al nuevo gobierno en los niveles medios e inferiores de la administración, al igual que algunos copeyanos y urredistas cuyos partidos practicaron, durante los primeros meses del gobierno, una política de neutralidad benevolente. Para Acción Democrática, echada del gobierno e ilegalizada, el golpe de Estado del 24 de noviembre había instaurado en Venezuela una dictadura militar cuyo jefe real era Marcos Pérez Jiménez. En una posición parecida se situaba el Partido Comunista, el cual, sin embargo, conservó una precaria legalidad hasta 1950. Contra ambos partidos se va a ejercer una represión, que se endurece después de la huelga petrolera de mayo de 1950. El 13 de noviembre de ese mismo año, se produce un acontecimiento sin precedentes en la historia de Venezuela: el presidente de la Junta Militar de Gobierno es secuestrado y asesinado por Rafael Simón Urbina, cuyas primeras declaraciones comprometían a Pérez Jiménez como autor intelectual del crimen y cuya rápida muerte a manos de la policía hizo acentuar las sospechas; en tales condiciones, poner a Pérez Jiménez a presidir la Junta era dar demasiado pábulo a las murmuraciones; la Junta decidió entonces escoger un civil para presidente y luego de consultas y vacilaciones, la elección recayó en el abogado Germán Suárez Flamerich (27.11.1950). A partir de entonces, la Junta cambia su denominación de «Junta Militar de Gobierno» a la de «Junta de Gobierno». Pese a ello, Suárez Flamerich no podrá nunca superar la imagen que la opinión pública percibió desde el primer momento, el de un instrumento sin mayor fuerza en manos de sus 2 compañeros militares de junta. Sin embargo, en los 2 años que van de 1950 a 1952, el régimen se orientará políticamente en 2 direcciones aparentemente contradictorias: por una parte una acentuación de la represión que tendrá, como puntos más resaltantes, la represión de la huelga petrolera de 1950, el nombramiento de Pedro Estrada a la cabeza de la Seguridad Nacional (31.8.1951), el cierre de la Universidad Central, la reapertura del campo de concentración de Guasina y el abaleamiento en plena calle de Leonardo Ruiz Pineda, secretario general de AD en la clandestinidad (22.10.1952); por otra parte, se orientará hacia la realización de un proceso electoral destinado a la formación de un Congreso Constituyente y a dar una cierta armazón institucional al régimen (18.4.1951). Al mismo tiempo, se anunciaron y se llevaron a cabo planes para la modernización del aparato económico del país. Se crea el Ministerio de Minas e Hidrocarburos (30.12.1950), se decreta la instalación de una industria siderúrgica en la confluencia de los ríos Orinoco y Caroní, se completan obras importantes de infraestructura (carreteras, autopistas, viviendas obreras, etc.) Para la oposición y, en particular para la AD clandestina, las elecciones, anunciadas para noviembre de 1952, son una farsa destinada a legalizar un régimen espurio. URD y COPEI, sin embargo, deciden participar en ellas, así como el ilegal Partido Comunista. El gobierno también participa a través de un aparato propio, el Frente Electoral Independiente. AD lanza la consigna de abstención y de «rebelión civil». Pese a la represión, la campaña electoral se desarrolla con relativa libertad para los partidos legales

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