domingo, 17 de marzo de 2013

MARIA CLARA OSPINA H.: LA NUEVA RELIGIÓN VENEZOLANA--ANALÍTICA.COM--CARACAS, 16--03--13--

La nueva religión venezolana María Clara Ospina H Sábado, 16 de marzo de 2013 --(http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/6498158.asp)-- Con una capacidad histriónica verdaderamente impresionante, Chávez, desde un principio, se fue homologando, primero con Bolívar, acomodando las palabras y los hechos del Libertador a sus necesidades Llegó a recrear el rostro de Bolívar a su imagen, con sus mismas narices gruesas, labios carnosos y pequeños ojos. Luego, ya no siendo esto suficiente, comienza a transformarse en un nuevo mesías, en un nuevo Cristo. Se hace retratar rezando, arrodillado ante cuanto altar encuentra, abrazando y besando la cruz. En México, ante la Virgen de Guadalupe, el show mediático es impresionante. Solo semejante a las visitas de un Papa a este santuario. Sus gestos son los mismos, su fervor religioso, una copia idéntica de los gestos y la devoción papal. Luego, durante Semana Santa de 2012, lo vemos rogando a Dios, "dame tu cruz, dame tus espinas, dame tu sangre, que yo estoy dispuesto a llevarlas", son sus palabras. Entonces, vemos cómo se va creando el culto a este iluminado. Ya no un líder político. Ahora un verdadero mesías, sacrificado, redentor. Y, el pueblo, convencido y alucinado, ya no lo dejará morir nunca. Así haya muerto de cáncer. "Chávez soy yo", gritan enloquecidos en la calle sus seguidores, su rebaño, sus discípulos, después de su muerte. Hasta el extremista musulmán, Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán, besa el féretro y declara que Chávez es otro Cristo. Y, Nicolás Maduro, el sucesor ungido por el mesías muerto, llora y llora, incontrolablemente, de tal manera que asusta. Es claro que una histeria colectiva se ha apoderado de parte del pueblo venezolano. Esto lo hemos visto por horas y horas en los últimos días en todos los medios, quienes, encantados de tener noticia para llenar sus espacios, nos han bombardeado con la imagen del "mesías caído", creando una bola de nieve que aumenta con cada imagen, cada noticia. Esta conocida reacción psicológica colectiva impide a los poseídos ver la realidad. No se veía nada así desde la muerte del dictador norcoreano. ¿Estamos ante una nueva religión? El chavismo. Con mesías, ritos, templos y apóstoles. En estas condiciones de histeria colectiva, la oposición venezolana no tiene nada que hacer, por lo menos en el corto plazo. La única vacuna contra el fenómeno es el tiempo. El pueblo no oye, ni ve, ni entiende; está enceguecido, obnubilado. Solo ve las imágenes de ese hombre convertido en mesías, carismático como ninguno, cantando corridos, rezando, regalando mercados y viviendas, insultando a los "yanquis de mierda". El pueblo no ve, o no quiere ver, la escasez de alimentos en los mercados, la inseguridad en las calles, la peligrosa inflación, el enorme incremento de los precios, el atroz despilfarro de los petrodólares venezolanos, la disminución de la producción petrolera, la invasión de cubanos en su tierra y, lo peor, la lamentable y nunca vista antes división entre los venezolanos. Ver al Presidente de Colombia haciendo guardia de honor ante su féretro, como si ignorara que fue Chávez el gran protector y amigo de los criminales de las Farc, es una vergüenza.

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