jueves, 28 de julio de 2011

EL TRUEQUE CASTRO-CHAVISTA--(II)--

Trueque para principiantes
Elizabeth Fuentes

--(En: www.analitica.com)--

Martes, 17 de agosto de 2010

Cuando la izquierda era una propuesta seria que cabalgaba por América Latina, se puso de moda entre los cuatro gatos que militaban en sus ideas un "comic" dirigido a hacer entender facilito aquella complicación de la plusvalía o el materialismo histórico: "Marx para principiantes", "Economía para principiantes" y así, sucesivamente, un esfuerzo del humorista Rius para convertir en comiquita nada menos que los beneficios económicos-filosóficos propuestos en El Capital.

De allí que se me ocurre proponerle a Farruco Sesto, dada su condición de desocupado con sueldo, que se plagie la idea y se dedique a publicar la versión criolla para ver si a punta de dibujitos entendamos el berenjenal en el que estamos metidos.

Que si yo fuera Farruco comenzaría por "Trueque para Principiantes" porque lo que soy yo no entiendo absolutamente nada. Tan enredado será, que el vocero de la Red Nacional de Sistemas de Trueque, informó que iban a dictar talleres en las comunidades de Caracas durante un fin de semana, para que los interesados aprendieran cómo es que puede cambiar cambures por cerveza sin que necesite ni un bolívar de intermediario.

De hecho, hasta inventaron un mini diccionario ("Lenguaje de intercambio comunal") que se vería de lujo vuelto comiquita porque ahorita, para entender cada definición, hay que tomar un cursillo extra dictado entre José Guerra y Alexis Márquez como mínimo.

Veamos: según este nuevo lenguaje, "Trabajo colectivo" es "una actividad organizada y desarrollada por los miembros de las distintas formas organizativas, basada en relaciones de producción no alienada, propia y auténtica". Y aquí empieza el enredo, porque cómo explicarle a los camaradas del Psuv qué zipote es una "relación de producción no alienada", cuando según la definición clásica, para Carlos Marx la alienación se produce cuando "el hombre se hace cosa, mercancía, usada por el propietario de los medios de producción sólo como un instrumento más en la cadena de producción de bienes." Y entonces ven que eso mismito es lo que están haciendo los obreros de las empresas "socialistas", a quienes vemos en las propagandas trabajando como cualquier obrero de empresa capitalista "usados por el propietario ­en este caso el gobierno­ como un instrumento más en la cadena de producción." Más cómico aún es explicar con dibujitos qué es una "Brigada de producción". Según el texto, "un grupo de personas que desarrollan una actividad y apoyan recíprocamente a otros semejantes, garantizando el equilibrio justo de las actividades socioproductivas..." O sea, que si yo siembro tomates y otro camarada siembra cambures, ¿se apoyarán unos a otros haciendo como qué? ¿Esos "otros semejantes" pudieran ser adecos, por ejemplo, guerrilleros de las Farc, un terrateniente? Sin mencionar que si el productor de tomates vende el kilo a 40 bolos y quiere apoyar al que produce cambures a 10 bolos el kilo, ¿cómo hacer el trueque a la hora de la chiquita? Porque, supone una, por cada kilo de tomate el productor de cambures tendrá que darle a cambio cuatro kilos de cambures, entonces el de tomates tendrá que alquilar un container para meter las toneladas de cambures podridos que le quedarán después de la transacción. O tendría que abandonar la distribución de tomates por la venta de cambures, convirtiéndose automáticamente en competencia para su "otro semejante" que lleva siglos sembrando cambures. ¿Ven que la cosa no es fácil de entender? Lo otro bueno de hacer estos "comics" es que además nos vamos a reír cual Izarra ante la audiencia de CNN.

EL TRUEQUE CASTRO-CHAVISTA--(I)--

Victor M. Gruber F.

--(En: www.analitica.com)--

Primera parte: --(Escrita el Lunes, 7 de agosto de 2006)--

Leemos en monografias.com, sobre el trueque:

“En la antigüedad, las transacciones económicas no se saldaban con dinero. Cuando alguien quería adquirir cierta cantidad de un bien tenía que pagarlo en especie con otro bien. Estas transacciones económicas se efectuaban en forma de trueque o intercambio de un bien por otro, siendo una forma de intercambio efectiva ya que se intercambiaban pocos productos. Todos los miembros de la sociedad eran prácticamente autosuficientes, de manera que raras veces necesitaban productos que no producían ellos mismos. Cuando la sociedad se transformó y sus miembros fueron cada vez más interdependientes, el número de bienes y servicios aumentó y el sistema de trueque comenzó a fallar”…
Comentario de VG: Entonces, en las sociedades primitivas, en el amanecer de la sociedad humana, no existía el “cochino” dinero, mucho menos los “diabólicos” petrodólares, tan del gusto del “caudillo máximo”, de sus parientes, y de sus colaboradores de todos los niveles. El comercio primitivo se hacía mediante el trueque: los agricultores cambiaban el trigo, u otro producto vegetal, a los criadores de ganado, por una o varias ovejas, o cualquier otro animal doméstico, según el caso; ambos hacían intercambios con los artesanos de las aldeas. Era el “Mundo Feliz” según los ideólogos del “Socialismo del sigo XXI”, la “Edad de Oro” de la humanidad, a la cual debemos retornar de grado o por fuerza, según los nuevos teóricos de la Economía Política, nacidos en Sabaneta de Barinas, Venezuela, siglo XX, amén de otras muy numerosas localidades rurales, primitivas, atrasadas, y tradicionalistas.
Dice el texto citado: …“Cuando la sociedad se transformó y sus miembros fueron cada vez más interdependientes, el número de bienes y servicios aumentó y el sistema de trueque comenzó a fallar”…
Comentario de VG: Exactamente: ¡Comenzó a fallar el sistema! Y tuvo que ser substituido por otros sistemas más prácticos, más ágiles, modernos, y evolucionados, de acuerdo al desarrollo, y a la evolución de la sociedad misma. Barruntamos que la propuesta de volver, en forma generalizada, al muy “santo” y “casto” trueque, nos llevará al fracaso económico total, y tiene más olor a prejuicio cuasi-religioso, que a fórmula científico-económica.
En mis juveniles lecturas de Marx, o Engels, tampoco en el famoso “Manual de Economía Política”, editado en la URSS, mucho menos en el otro de “Materialismo Histórico”, no recuerdo haber encontrado la fórmula mágica del “trueque” como paradigma económico del socialismo, o del comunismo ¿En qué oscura caverna, del pie de monte andino; recibieron estos “iluminados” de Sabaneta, la ciencia infusa de su decálogo económico? ¿Será la misma donde convocaron a los espíritus de Bolívar, y Guaicaipuro, para ser ungidos como sumos sacerdotes de sus respectivos cultos? Tarea de investigación para los expertos en esoterismo, y otras ciencias ocultas.
Seguimos leyendo el texto, arriba enunciado: “En la realización del trueque se requería una coincidencia de eventos difícil de lograr, por ejemplo, si un individuo quería obtener un bien "A" a cambio de su bien "B" tenía que encontrar a otro que quisiera cambiar su bien "B" por el "A". Otro problema que presentaba el trueque era el de equivalencias entre los productos que se tenían y se querían intercambiar; para solucionar este problema en pueblos aledaños a los ríos Tigris y Eufrates se creó una especie de banco, que funcionaba en los templos, allí las personas depositaban sus productos para recibir otros a cambio, de acuerdo a la cantidad dada, el producto requerido y la equivalencia entre ambos”…
Comentario de VG: Muy bien, entonces el ingenio humano, a través de las autoridades religiosas, o políticas, creó un espacio físico, templo, o plaza, al cual debían concurrir los agricultores, criadores, o artesanos, con sus respectivos productos, para intercambiarlos por los que ellos necesitaban. Y estos “mercados” o ferias, tenían un ritmo en el tiempo: semanal, mensual, anual; y podían coincidir con otro tipo de festividades, religiosas o seglares. Es probable presumir que un cierto producto, o mercancía, como el trigo, o la oveja, podía ser cambiable por cualquier otro; y el sistema de intercambios, en su evolución y desarrollo, generó algo, un objeto, fácilmente transportable, físicamente estable, valioso, y apreciado por todos, que dio origen al “dinero”, al “maldito” y “cochino” dinero, tan estigmatizado por los próceres castro-chavistas---( “de los dientes pa´fuera”)---, pero atesorados avariciosamente, en forma de haciendas, bienes muebles e inmuebles; bonos, y acciones; dólares, euros, u otras monedas fuertes; oro, plata, joyas, etc., etc., tanto en el país como en el extranjero.




Segunda Parte:

¡El trueque “castro-chavista” es un truco!--- (Insistimos en el tema el 24—05—2008)--

Leemos en Internet: http://es.wikipedia.org/wiki/Truco

“Un truco es un artificio que se utiliza para mostrar algo que no refleja exactamente la realidad. De esta manera, un truco puede ser:
una ilusión hecha por un prestidigitador
una modificación en una foto, la cual pasa a ser una foto trucada
una efecto en una película, actualmente también llamados efectos especiales
un engaño o una trampa para conseguir algo”...

Comentario de VG: No me canso de ver, y volver a ver, el famoso video donde el Doctor, “Honoris Causa” en Economía, dicta una “Clase Magistral” sobre el “Trueque”, capítulo principalísimo de la novísima Teoría Económica castro-chavista; concepto fundamental para entender esa cosa incomprensible que llaman “Socialismo del siglo XXI”.

Creo que parte de la culpa la tienen los “camaradas” chinos, que amablemente le concedieron dicho “Doctorado”, y el hombre se lo tomó en serio ¡Válgame Dios! Las consecuencias económicas, y sociales, de dicho gesto serán terribles para nuestra pobre Venezuela.

El “Doctor” en Economía explica: si tengo una siembra de topochos en mi vega, puedo cambiarlos por gallinas, o por huevos. La audiencia miraba, y escuchaba, estática; no aplaudía, tampoco reía...

El “Profesor” en Economía, seguía dictando su “Clase Magistral”: bueno habrá que hacer una tabla de equivalencias — (o lo que es lo mismo, digo yo, una lista de “precios”; y caemos de nuevo en la maldita, pecaminosa, economía mercantil, es decir, capitalismo) — Las caras seguían inmutables, tratando de entender las complicadas transacciones.

Continuaba incansable su “Eminencia” Económica: hay que acuñar un “dinero social” — (¡Como si todo dinero no fuera social! Digo yo)--, o “moneda alternativa”; pero ella estará limitada espacialmente a esta comunidad, y también limitada en el tiempo; no podrás “gastarla” en otra parte, ni después de un año de su emisión --(Y así morirá, digo yo, el intercambio mercantil local, regional, nacional, e internacional) -- Las caras de la audiencia eran de antología, inescrutables; nadie aplaudía, nadie reía, nadie hablaba, o preguntaba; al parecer el sancocho “cruzao”, económico-ideológico, era de muy difícil asimilación, y digestión...

Y entonces el “Genio” en Economía remataba su clase: ¡Así será el socialismo del siglo XXI! -- (Una versión económica--social, típicamente criolla, sabanetosa, del país de Trucutú, o Guzylandia, digo yo) --

El Plan “Maestro” Económico, de este utopismo irredento, nacido por “iluminación” en las aulas de Sabaneta de Barinas, es reducirnos a economías cerradas, locales, de subsistencia: comunidades de agricultores, pescadores, cazadores, criadores, recolectores; sin intercambios “externos”. Sin monedas nacionales, o internacionales; sin bancos, casas de bolsa, tarjetas de débito, o de crédito. Esos horrendos inventos del capitalismo, del liberalismo salvaje, quedarán para uso exclusivo de los iluminados de Sabaneta, sus familiares, amigos, y compañeros del Partido Único de la Revolución Socialista del Siglo XXI.

Para el resto de la población, aplicarán los postulados fundamentales de esta nueva “religión” económica y social: A) ¡Ser rico es malo, por tanto ser pobre es bueno! B) ¡Nada es de nadie, todo es de todos!.

¿Qué destino nos deparan estos genios iluminados de la “nueva-vieja “ Economía del “Trueque”, para aquellos que no somos productores individuales de nada?...
El Plan A) Es devolvernos al campo. Como bien decía Don Andrés Bello: "¿Amas la libertad?: El campo Habita".

Los chinos durante la “Gran Revolución Cultural Proletaria” de Mao, enviaron al campo a miles de habitantes de las ciudades, sobre todo intelectuales, profesores universitarios, opositores, y gente citadina que no eran “productores” de nada; el “proceso” produjo millones de abusos, y decenas de miles de muertos...

Polpot, en Camboya, fue más radical, la orden fue despoblar las ciudades, pues la vida urbana era la culpable de todos los males de la nación, esta “migración” fue un verdadero genocidio. Los propios comunistas vietnamitas se vieron obligados a invadir Camboya, y acabar con esa pesadilla.

Puede haber un Plan B) de “emergencia”, para los pobres habitantes de las ciudades, que no somos artesanos, agricultores, criadores, pescadores, o recolectores. A imitación de la Cuba actual, los muchachos, y muchachas, no “productores” de nada, pueden “ofrecer” su juventud y su belleza, para el trueque por cualquier cosa u objeto que necesiten. Con razón dijo una vez Fidel Castro que: “las p...cubanas eran las más cultas del mundo, todas eran universitarias”.

La “Economía del Trueque”, hará prosperar el “jineterismo” criollo ¡Como en la Cuba actual! ¿Y que haremos las viejitas y viejitos como yo, que ya no tenemos juventud ni belleza que ofrecer?...
Muy sencillo, nos dedicaremos, obligados por la situación de extrema necesidad, en pleno “Socialismo del Siglo XXI”, a reiventar la muy clásica, e historiada, profesión de “alcahueta” ¡Como en la Cuba de Fidel y Compañía!

Conclusión: La “Economía del Trueque”, castro-chavista, es en realidad un “Truco”, para hacernos retroceder miles de años en cuanto a las relaciones económicas, sociales, políticas, ideológicas, religiosas, y familiares; para llevarnos al país de Trucutú, reino de Guzylandia.

Cuarta Parte:

“El Truco” también es un juego de cartas español, que se practica, por supuesto, en las antiguas colonias de América Latina. Allá en el amado “Sur”, del castro-chavismo, hay unos versos que recitan los jugadores, en referencia a las figuras, posturas, jugadas, y demás incidencias, muy a propósito del “trueque-truco” o “truco-trueque”, que nos invitan a jugar los “Iluminados “Economistas” de Sabaneta, a saber:

…" En la actualidad ya no existe tanto fanatismo, pero hasta los años 80 se utilizaba "cantar" una jugada de "envido" o "flor" a modo de payada:

Por el río Paraná iba navegando un piojo
con un hachazo en el ojo
y una flor en el ojal

Un pintor pintó la luna
pintó la luna y el sol
pintó una mina desnuda
y en cada seno una flor

Yendo a Dalcahue
en un barco a vapor
tuve que tirarme al agua
pa' recoger esta flor

Alambrao de cuatro hilos
poste de ñandubay
molino marca guanaco
y una flor del Paraguay

Cargando un Camión con lana
un fardo se me cayó
flor y truco concha de tu madre
la P... que te parió" …
...FIN...

Quinta parte:

NOTICIAS SOBRE EL TRUEQUE EN LA VENEZUELA DEL SIGLO XXI:http://www.google.co.ve/#hl=es&source=hp&q=eL+TRUEQUE+vENEZUELA&btnG=Buscar+con+Google&aq=f&aqi=&aql=&oq=eL+TRUEQUE+vENEZUELA&gs_rfai=&fp=2adc3fecfece551b

miércoles, 27 de julio de 2011

¡VENEZUELA ESTA BAJO UNA DIRIGENCIA ECONÓMICA ENCANDILADA POR EL MARXISMO, LENINISMO Y ESTALINISMO!

Venezuela está bajo una dirigencia económica encandilada por el marxismo, leninismo y estalinismo--José Guerra--
--(En www.talcualdigital.com, y en www.noticias24.com--27-07-11)--

Foto: Noticias24/ Archivo
El economista José Guerra en su columna de hoy publicada en Tal Cual aborda aspectos concernientes a la Ley de Costos y Precios Justos, señalando que la misma busca regular la inflación, pero que este no es el mecanismo más adecuado para lograr dicho objetivo.

Guerra concluye indicando que el país está ante un nuevo ensayo económico donde se pone en práctica una dirigencia económica y política encandilada por el marxismo-leninismo y estalinismo.

Lea a continuación la columna:

La Exposición de Motivos de la ley expresa en toda su magnitud el alcance de ese instrumento legal. Parte de varias premisas, ninguna de ellas verificables y otras falsas de toda falsedad. Veamos. Se asume que existe un poder monopólico en el sector privado de la economía lo que se traduce en la fijación de altos precios y que ello genera elevados márgenes de ganancia. Un examen detallado y lo más objetivo posible echa por tierra el dogma según el cual la economía venezolana se caracteriza por la presencia de monopolios en el sector productor de alimentos. Cuando se valora adecuadamente los alimentos más importantes se aprecia que existe competencia entre diversos productores de esos rubros con lo cual se desmiente la especie de la monopolización de la economía nacional.

Se asume que existe un poder monopólico en el sector privado de la economía lo que se traduce en la fijación de altos precios y que ello genera elevados márgenes de ganancia

Hay un monopolio cuando existe un solo productor que elabora un determinado bien y basta con asistir a un establecimiento comercial para darse cuenta que ello no tiene fundamento al poder el consumidor escoger entre varias marcas diferentes elaboradas por distintos productores. Lo que es absolutamente falso es el hecho que precios elevados impliquen alta inflación. Una cosa es que los precios sean elevados y otra que los precios suban permanentemente como sucede en un cuadro inflacionario como el que vive Venezuela. Por ejemplo, en Japón los precios de los bienes son elevados pero no aumentan, lo que implica que la tasa de inflación es muy baja. Contrariamente, en Venezuela, los bienes son caros y al mismo tiempo suben sostenidamente.

Donde si existe monopolio es en los bienes y servicios que provee el Estado. Al observar lo que ocurre con insumos como el cemento, acero, aluminio, gasolina, telefonía fija, electricidad, entre otros, los mismos son producidos por una y única empresa estatal. Eso si es monopolio. Además, en la distribución de alimentos, el Estado cuenta con del 30% del mercado con las redes Mercal, Pdval y Abastos Bicentenarios.

El objeto de la ley es la regulación y el control de los precios con el propósito de bajar la inflación. Si la inflación disminuyera apelando a una ley, en el mundo no habría inflación porque bastaría con un decreto ley para que los precios disminuyan. Al quitarse el velo del dogmatismo y analizarse objetivamente las experiencias de países con baja y estable inflación se concluye que ello ha sido posible por la combinación virtuosa de tres elementos.

El objeto de la ley es la regulación y el control de los precios con el propósito de bajar la inflación. Si la inflación disminuyera apelando a una ley, en el mundo no habría inflación porque bastaría con un decreto ley para que los precios disminuyan En primer lugar, gobiernos que mantienen sanidad en sus gestiones fiscales, lo cual implica que el gasto fiscal se mantiene en niveles financiables sin recurrir a la impresión de dinero. En segundo lugar, bancos centrales concentrados en la estabilidad de los precios y usando sus instrumentos de política en procura de esa estabilidad. Cuando el banco central se desvía de ese cometido, sucede el lamentable resultado de Venezuela, donde los precios se incrementan permanentemente en vista de que el banco central actúa como caja chica del Gobierno. En tercer lugar, los países que han bajado la inflación son aquellos donde se promueve la competencia y la entrada de nuevos productos y productores y donde se fortalecen las cadenas de comercialización. Ninguno de estos atributos se manifiesta en la economía nacional. El ámbito de aplicación de la ley comprende todos los bienes y también todos los sectores que comercian o producen bienes y servicios.

Aunque en la ley se menciona “ganancias excesivas” éstas se definen con relación a los costos. Sin embargo, la ganancia es un tema más complejo en la medida en que en determinados sectores pudiese haber altas ganancias transitorias en vista de que se trate de un producto nuevo o que presente una demanda sostenida, ganancia que bajará cuando entren otros productores atraídos por esos elevados márgenes. Todos los productores y prestadores de servicios deben registrarse en una macro institución a ser creada que ostentará el pomposo nombre de Superintendencia Nacional de Costos y Precios. Tendrá este organismo a su cargo el registro de todas las estructuras de costos de todos los productos de todos los productores de toda la variedad de bienes y servicios que se producen hoy o que producirían mañana y los precios de venta deberán contar con el visto bueno de la superintendencia para poder ser negociados en el mercado.

Si la ley se cumple como está escrita, esa superintendencia será similar en importancia a Pdvsa. Habrá que imaginar la cantidad de estructuras de costos con las cuales habrá de lidiar ese organismo. Piense en el examen por parte de una burocracia de estructuras de costos de mil empresas que fabrican por lo menos cinco mil productos diferentes y que la fijación de los precios dependa del análisis detallado de dichas estructuras. Eso fue lo que se trató de hacer con la planificación central cuando todavía regían las economías comunistas, donde un buró trataba determinar los precios sin tomar en cuenta las condiciones económicas. El resultado fue un fracaso monumental y la quiebra de las empresas estatales. El absurdo de la ley comprende hasta el hecho de que una empresa que quiere lanzar al mercado un nuevo producto debe tener la autorización del gobierno para poder colocarlo en el mercado. Ello seca la creatividad al tenerse que someter a los criterios de la burocracia.

En suma, está Venezuela ante un nuevo ensayo para que los historiados relaten otro de los disparates que fue capaz de poner en práctica una dirigencia económica y política encandilada por el marxismo-leninismo-estalinismo, la ideología oficial.

El ABC de la Ley de costos y precios
José Guerra / @JoseaGuerra
Tal Cual

¡EL MODELO VENEZOLANO ES UNA MEZCLA DE ELEMENTOS FASCISTOIDES Y MARXISMO DE ANALFABETOS!

Tal Cual: “El modelo venezolano es una mezcla de elementos fascistoides y marxismo de analfabetos”--(Fernando Rodriguez)--

--(Leerlo también en: www.noticias24.com--27-07--11)--

Foto: Reuters / Archivo
Fernándo Rodríguez escribe el editorial del Diario Tal Cual de este miércoles, donde critica el modelo de socialismo venezolano “cubano” e indica que “sea cual sea la retórica de amor infantil y edípico a un Fidel terminal (…) y al extraordinario slogan de vivir viviendo”, la ideología de Chávez ha conducido a un supuesto fracaso.

Rodríguez explica que el modelo venezolano constituye una “ideología enloquecida que mezcla elementos fascistoides, militarismo puro y duro, un supuesto marxismo de analfabetos, populismo pocas veces visto, el peor eclecticismo en busca de aliados internacionales que incluía cuanto gorila hay en este mundo y el despilfarro para comprar falsas adhesiones”.

Lea la columna completa:

Si puede tildarse de locura histórica el tratar de imponer un socialismo radical, un estatismo económico y un autoritarismo político, después de la caída del imperio soviético y el gran viraje chino y el desastre de los escasos sobrevivientes, resulta todavía más insólito intentarlo ahora que Cuba, modelo adoptado por nuestro proyecto, da pasos cada vez más firmes hacia una sociedad mixta tratando de construir un sector económico privado, reduciendo a machetazos el rol del Estado, y abriéndose con una triste cautela a una cierta pluralidad ideológica.

El caos que ese intento ha causado en un país repleto de dólares petrolero está a la vista y éste afecta a todos los órdenes de la vida nacional. Y como semejante engendro, no podía desarrollarse sin una ideología también enloquecida que mezcla elementos fascistoides, militarismo puro y duro, un supuesto marxismo de analfabetos, populismo pocas veces visto, el peor eclecticismo en busca de aliados internacionales que incluía cuanto gorila hay en este mundo y el despilfarro para comprar falsas adhesiones; esa ideología no ha conducido sino a un estatismo corrupto y absolutamente ineficaz y a un capitalismo en estado de coma. Sea cual sea la retórica residual de amor infantil y edípico a un Fidel terminal y el vitorear areperas y empresas de Guayana socialistas en quiebra y al extraordinario slogan de vivir viviendo (e imaginamos que morir muriendo), es hoy una realidad que se impone por ser desmesuradamente real.

Pero como la historia camina casi siempre por vías poco previsibles, lo que viene expandiéndose en América latina es un socialismo moderado y puesto al día, más parecido al europeo que a Corea del Norte.

“Existe una forma de ser progresistas, de (otra) izquierda por estos predios latinoamericanos”Democrático, afanado por la producción creciente y el desarrollo tecnológico que en una parte sustancial vienen del abominado mercado. Si modelo queremos este podría llamarse brasileño: una economía liberal a toda máquina, en pos del top ten planetario, y una conciencia social que ha sacado de la pobreza a decenas de millones de sus ciudadanos y que ha merecido los mayores honores para Lula, campeón de las Naciones Unidas en la lucha contra la pobreza.

Por supuesto acompañada la experiencia por un muy saludable nivel de democracia, cuyos medios hacen temblar periódicamente las más altas esferas del poder.

“Esa ideología no ha conducido sino a un estatismo corrupto y absolutamente ineficaz y a un capitalismo en estado de coma”Que Lugo, Funes, Chile que es más que Piñera, Mujica y ahora Humala, sobre el cual deben quedar pocas dudas macabras, se pueden inscribir en esta tendencia expansiva, con mayor o menor suerte, con mejores o peores circunstancias, parece obvio. También muy distintos al innombrable Ortega, las histerias de Correa, el sombrero de Zelaya o las necedades de Evo. Que no es que no se acomoden a las realidades mercantiles pero les encanta el circo y el desvarío económico y político. Dejamos de lado casos más complejos como los de Colombia, Argentina, Panamá…

De manera que existe una forma de ser progresistas, de (otra) izquierda por estos predios latinoamericanos. Quizás para la oposición venezolana, aferrada razonablemente a la unidad frente a la catástrofe, pudiesen ser escenarios algo distantes, pero de todos modos, aquí y ahora, son incitaciones para pensar lo que todo el mundo opositor dice querer y que no basta decir: una economía fuerte, una democracia diáfana y, sobre todo, una distribución altruista y equilibrada de nuestros bienes terrenales.

Por Fernando Rodríguez
Usted puede ser progresista

martes, 26 de julio de 2011

HITLER INÉDITO: LA ATRACCIÓN POR EL MAL

REPORTAJE
Hitler inédito. La 'atracción' por el mal
JACINTO ANTÓN 24/07/2011

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Franz Krieger fue un fotógrafo oficial del nazismo. Sus imágenes inéditas de Hitler descubiertas hace unas semanas, que ahora pueden ver en estas páginas, muestran hasta qué punto sigue despertando 'fascinación' esta encarnación del mal.

Por qué nos fascina tanto la imagen de Hitler? La vieja pregunta vuelve a plantearse tras el revuelo por la aparición de las fotos del líder nazi que tomó el reportero austriaco Franz Krieger durante la II Guerra Mundial y que han salido ahora a la luz pública. Krieger era un fotógrafo oficial del régimen y durante un viaje al Este como miembro de la unidad de propaganda -Propagandakompanie- de las Fuerzas Armadas alemanas realizó la cobertura del encuentro en 1941 en tierra polaca entre Hitler y su aliado el regente de Hungría, el almirante Miklós Horthy. Entonces estaban a partir un piñón, aunque en 1944 Hitler se mostraría menos cortés, enviaría al coronel de las SS Otto Skorzeny a secuestrar al hijo del mandatario magiar y acabaría haciendo abdicar a este y encerrándolo en un castillo en Baviera. Las fotos en las que aparece Hitler son nueve y están incluidas en un álbum con 214 instantáneas de Krieger que se encuentra en manos de un coleccionista privado. El resto de las imágenes muestran diferentes aspectos de la realidad en el frente y en los territorios ocupados. Soldados alemanes en faenas de retaguardia o en momentos de descanso, humillados prisioneros de guerra soviéticos, civiles que muestran la huella de la guerra en sus rostros, autorretratos del propio Krieger en uniforme. Pero lo más extraordinario del conjunto son ese puñado de fotos del Führer que vienen a enriquecer -uno duda en usar tal palabra- el corpus retratístico de Hitler.

La noticia en otros webs
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Estampas de autoridad y dominio. Hitler no se dejaba retratar por cualquiera, ni de cualquier manera

Raras veces perdía Hitler la compostura ante la cámara. Al caer Francia bailó una giga

Son imágenes canónicas. Brazo en alto, apoteosis de gorras, botas lustradas, despliegue de peligro...

"El führer no era glamuroso, pero sí enérgico, con un toque de misticismo y una retórica corporal muy elaborada"
Son imágenes canónicas, por supuesto, muy canónicas, nicht natürlich, nada naturales: Hitler brazo en alto, rodeado de mandatarios -le acompaña el siniestro Bormann- y guardaespaldas en una contundente apoteosis de gorras, botas de caña alta lustradas, sensación de inminencia -a ver qué invadimos hoy-, despliegue de peligro y actitudes marciales. Una estampa de autoridad y dominio. Junto a Hitler, Horthy, que no era precisamente un santo, parece venir de patronear el Bribón. Que nadie espere una revelación de aspectos desconocidos del líder nazi. Un rasgo de humanidad, un despiste, un guiño, ¡quia! Hitler no se dejaba fotografiar de cualquier manera ni por cualquiera. Jamás.

De hecho, solo se conoce una foto robada de Hitler. La tomó en 1929 un reportero del Munich Ilustrated News, Tim Gidal, judío, que luego, tras escapar a Palestina, sería un pionero del fotorreportaje para Life (aparte de fotógrafo del 8º Ejército, las heroicas ratas del desierto). Se lo encontró, a Hitler, desprevenido -¡Hitler desprevenido!, ¡qué ocasión!- en el café Heck de la capital bávara. La imagen muestra a Hitler hablando con tres hombres fornidos que están de espaldas -uno de ellos acaso el jefe de la SA, Ernst Röhm- en torno a una mesa con mantelito en el jardín del establecimiento, bajo un árbol. Hitler tiene el mentón en la mano y está pensativo cuando descubre a Gidal y la cámara y alza la vista con sensación de haber sido atrapado por el clic. Muestra Hitler sorpresa, curiosidad y un inicio de irritación que incita, incluso tantos años después, a poner pies en polvorosa (afortunadamente, Röhm no debía de correr mucho). Cuando ves lo difícil que era conseguir una foto de Hitler entiendes que nunca consiguieran matarlo. Philipp von Boeselager, que lo intentó cuando era oficial de Estado Mayor de la Wehrmacht, durante una visita del líder nazi al frente ruso, me dijo en una ocasión que estaba todo el tiempo rodeado de guardias de las SS "desesperantemente altos".

Hitler siempre mostró, desde el principio de su carrera política, una enorme reticencia a ser fotografiado. Quería poseer el control total de su imagen, en la que asentaba, recordémoslo, gran parte de su carisma. Era consciente de que cualquier desviación podía ser peligrosa: de lo sublime al ridículo hay un paso muy pequeño, como atestiguan en sus parodias del Führer Chaplin, Lubitsch, los Monty Python o más recientemente Tarantino (al que le basta con ponerle capa). En sus charlas de sobremesa (véase Las conversaciones privadas de Hitler, Crítica, 2004), Hitler elogia muy significativamente a Rommel por conservar la dignidad y, al revés de los italianos, no dejarse fotografiar nunca a lomos de un camello (el zorro del desierto, sostenía, quedaba mejor subido en un Panzer).

Sabía además Hitler que su propio aspecto no respondía precisamente al ideal ario que propugnaba -ya se sabe la broma berlinesa: "esbelto como Goering, alto como Goebbels y rubio como Hitler"-, y muy inteligentemente convirtió esos rasgos hoy universales que son su flequillo y su bigotito (peor hubiera sido la pilosidad tipo káiser que lucía en la I Guerra Mundial) en atributos de unicidad, de genio y de misterio. Pero había que cuidar el detalle. Solo en contadas ocasiones perdió Hitler la compostura ante una cámara, como cuando en aquel exceso de entusiasmo tras recibir la noticia de la caída de Francia en su cuartel general del cubil del lobo, Wolfsschlucht, se puso a bailar una giga. Aunque, claro, no todos los días te cae Francia en el saco.

En realidad, la única persona autorizada a fotografiarlo era su fotógrafo personal, camarada y confidente Heinrich Hoffmann (1885-1957) -un nazi de la primera hornada que le presentó a Eva Braun a Hitler y casó a su propia hija con Baldur von Schirach, que ya es emparentar-. Excepcionalmente, y bajo estricto control, se permitió puntualmente a otros fotógrafos del régimen, como Walter Frentz, recoger la imagen del líder. "Hitler tenía a Hoffmann como Franco a Campúa", explica el estudioso de la imagen Romà Gubern. "Ambos dictadores eran de baja estatura y se los solía tener que retratar en contrapicado. Como todos los líderes totalitarios, trataban de dar una imagen de poder, omnisciencia, rigor y seriedad, algo muy alejado de la familiaridad de los líderes demócratas como Churchill, Truman u, hoy, Obama. McLuhan sostenía que Hitler triunfó porque no vivió en la era de la televisión, en la que es mucho más difícil controlar y manipular la imagen. No era glamuroso, pero era enérgico, con un toque de misticismo y una retórica corporal muy elaborada, y, claro, lo que nos atrae de él es en última instancia la fascinación del mal, atisbar qué hay detrás de la máscara".

Hoffmann retrataba siempre a Hitler en pose, en su restringido repertorio de gestos favoritos, marciales o cuidadosamente arrebatados -su característico histerismo narcisista y egomaniaco-, efectuados con esa afable naturalidad digna de un fotograma de El triunfo de la voluntad. Todo cuidadosamente ensayado y preparado. Solo en una ocasión cambió el criterio y Hoffmann fue autorizado a realizar una colección de retratos supuestamente cotidianos y amables (!) del líder, que aparecieron reunidos en su libro Hitler wie ihn keiner kennt (El Hitler que nadie conoce). El libro, una maniobra oficial, salía al paso de una imagen excesivamente hierática o arrebatada del Führer que podía enajenarlo de las masas -no puedes estar todo el día echando espuma por la boca o como si llevaras introducida una escoba- y consagraba una especie de espontaneidad autorizada que es a lo más que se podía llegar en términos de humanizar al jefe. Eran en realidad fotos cuidadosamente estudiadas. En todo caso, además, a eso solo se llegó cuando la imagen de Hitler estaba tan consolidada en Alemania y era tan potente que ya no significaba ninguna pérdida de decoro que se le viera acariciando a su perro. El libro de Hoffmann incluía una foto de Hitler bebé que da mucho que pensar: ¿podemos proyectar la maldad posterior en esa imagen?

Aunque es discutible que siempre consiguiera su objetivo de quedar sublime -las fotos de Hitler en traje tradicional bávaro con pantalón corto de piel nos resultan ridículas, aunque él lo juzgara tan apropiado que hasta quiso crear una unidad de las SS con ese atuendo-, el Führer logró una uniformidad (y valga la palabra) en su imagen como ningún otro líder mundial.

Sabía lo que hacía. Había tenido muchos problemas de imagen. Antes de su ascenso al poder, sus caricaturas estaban al orden del día en los medios opositores a los nazis. Algunas lo mostraban por los suelos recordando su nada heroico comportamiento durante el fallido putsch de 1923, cuando se echó a tierra ante los disparos de la policía y se protegió de las balas entre los cadáveres de sus camaradas. Fue notable, por su audacia, el grotesco fotomontaje que le dedicó el periodista Fritz Gerlich en el que Hitler aparecía del brazo de una novia negra, casándose con ella, y cuyo titular apuntaba burlonamente la posibilidad de que el líder nazi tuviera sangre mongola Hat Hitler mongolenblut?, a cinco columnas, con un par, en el Der Gerade Weg-. Había que tener valor. La imagen se publicó en julio de 1932, cinco meses antes de que Hitler llegara al poder. Pero Hitler no era de los que echaban pelillos a la mar. Gerlich fue a parar a Dachau, donde una escuadra de SS lo asesinó aprovechando esa gran ocasión que fue la Noche de los Cuchillos Largos. A su mujer le enviaron las gafas rotas y ensangrentadas.

Conocemos lo que buscaba Hitler en sus fotos. Imponer, impresionar, inspirar fervor y temor, la conquista del individuo y de las masas. También seducir -¿era Hitler sexi?: no es broma; sin duda, lo fue para muchas alemanas-. ¿Qué tratamos de atisbar nosotros en las imágenes? Algo que nos explique a Hitler, que nos dé pistas sobre lo que fue y lo que hizo. El tipo que dejó a su paso por la historia 40 millones de muertos y trató de borrar a un pueblo de la faz de la tierra. Se ha convertido en el gran icono de la maldad y nos fascina mirarlo. Quizá lo de fuera nos dé pistas sobre lo de dentro. Sobre el mal como capacidad de la naturaleza humana.

"Hay dos cosas que todo el mundo puede reconocer, una esvástica y un retrato de Adolf Hitler", señala el historiador catalán Ferran Gallego, uno de nuestros grandes especialistas en el nazismo. "Hitler es para la mayoría la encarnación del mal, su rostro, como Auschwitz es la concreción de la maldad en un lugar". Gallego considera que la característica esencial de la imagen de Hitler y lo que le diferencia de otros dictadores y tiranos es su aire de impenetrabilidad. "Es más personaje que persona. Ian Kershaw, su más reciente biógrafo (Península), decía que no encontraba la persona en Hitler. Hay un misterio irreductible en Hitler que no hay, en cambio, en Stalin, una malignidad esencial asociada a la irracionalidad del nazismo". El historiador reflexiona: "Y a la vez, paradójicamente, resulta tan familiar... es tan fácil caricaturizarlo". O caracterizarte de él, como atestiguara cualquiera que lo haya probado.

En su extraordinario libro Explicar a Hitler (Siglo XXI, 1999), Ron Rosenbaun considera a Hitler una terra incognita, una auténtica caja negra, lo que hace tan apasionante observarlo en fotos. Su grado de sinceridad -¿era un oportunista o creía en lo que hacía?-, su inevitabilidad o no (¿de no haber habido Hitler, habría ocupado otro su lugar y acometido igualmente la Solución Final?), la influencia de su voluntad -¿hasta qué punto dirigía el proceso de la eliminación de los judíos?-, la existencia en su biografía de un momento fundacional de sus obsesiones -la supuesta visión en el hospital tras ser gaseado-, su propia sexualidad y la influencia que esta habría tenido en su acción política no están, opina el autor, dilucidados. De alguna manera, dice, Hitler sí se escapó del búnker, de la explicación última.

Rosenbaun analiza, en una búsqueda sensacional que le lleva a entrevistarse con las grandes figuras como Alan Bullock o H. R. Trevor-Roper, las diferentes opiniones de los historiadores sobre Hitler. Es un paseo abismal que lleva de la opinión de Lanzmann de que Hitler es irreductible -porque entenderlo lo haría, Dios no lo quiera, susceptible de ser perdonado- a la relativa relativización del personaje por historiadores contemporáneos, como Kershaw, que consideran mucho más importantes las razones históricas profundas que produjeron a Hitler que el propio Hitler, al cabo solo un individuo, un peón (¿no es insoportable pensar que todo el horror del nazismo haya ocurrido porque lo quiso un solo hombre?, anota Rosenbaun).

Una pregunta es estremecedora: ¿sabía Hitler que hacía el mal o creía que realizaba una labor justa y necesaria? Y otra: ¿había explicaciones psicológicas o médicas (la sífilis, por ejemplo) que explicaran sus acciones?, ¿podría ser entonces que Hitler fuera un loco, un enfermo, irresponsable de sus actos, una víctima de su historial? "Pero si Hitler no es malo, ¿quién lo es?", se pregunta ante Rosenbaun el gran Bullock.

Todo eso es lo que nos hace observar estupefactos su imagen, sus fotos. Nos invita a meditar sobre lo demoniaco y lo trivial (el arribista hipocondriaco). Sobre el propio mal en nosotros. Tratamos de escudriñar su magia -si la hubo-, lo que arrebató a tipos inteligentes como Speer o Goebbels ("Ahora sé lo que significa Hitler para mí: ¡todo!") e impresionó a Klemperer. El aspecto Caligari o Svengali, hipnotizador. El célebre apretón de manos y los famosos ojos de acero que miraban sin pestañear, parte de su representación, de sus trucos. ¿Eran los ojos de Hitler lo que seducía, o era el poder de sus ejércitos? También, no lo neguemos, nos intriga de Hitler lo morboso: ¿es cierto que era un voyeur que hacía desnudarse ante él y tocarse a su sobrina-amante Geli Raubal? ¿Ella se suicidó o la mató o la hizo matar él? ¿Tenía alguna malformación anatómica el Führer -la tan expresivamente denominada "cuestión de la bola única"-? ¿Le arrancó, como indican las memorias de un condiscípulo, una cabra un trozo de pene al joven Adolf cuando este trataba de probar que era capaz de orinar en la boca del animal? ¿Habrían cambiado las cosas si los ancestros de Hitler hubieran conservado el apellido original Schicklgruber? -a ver quién habría saludado "¡Heil Schicklgruber!" sin que se le escapara la risa en plan el legionario de Biggus Dickus en La vida de Brian...-.

Miramos las fotos del tirano Hitler, entre el payaso y el exterminador. Y nunca nos es posible hacerlo sin un profundo escalofrío.

PABLO AURE: ¡EL CÁNCER ES CHÁVEZ!

Pablo Aure
El Carabobeño/ ND

El cáncer es Chávez
25 Julio, 2011
¡Hasta cuándo!

Entre la enfermedad del Presidente y la actuación de la Vinotinto en la Copa América, se nos han pasado los días. Makled, El Rodeo, el fracaso de los planes de vivienda, el alto costo de la vida y la inseguridad personal son cosas que parecen del pasado lejano. Igual pasó con el maletín de Antonini Wilson y con pudreval. Los venezolanos somos así. Vivimos el momento. Pareciera que nuestras emociones se montan en un trampolín que cuando tocamos la tabla, nos deprimimos, y cuando nos elevamos, explotamos de euforia.

opinan los foristas

Somos de visión corta y poco profundizamos en los temas que aquejan la médula de nuestra sociedad. No vemos más allá de nuestros ombligos. Sabemos que estamos mal; que la sociedad está enferma, pero preferimos distraernos con menudencias y no ocuparnos del verdadero mal que nos aqueja.

¿Después de la Vinotinto qué?

Cierto, la Vinotinto significó algo que nos hacía mucha falta: un motivo que nos uniera. Pero ya pasaron los juegos y volvimos a la realidad. Seguimos con el padecimiento intrínseco.

Hoy el cáncer es una enfermedad que nos es muy familiar. Todos los días oímos hablar de ella, y con más bulla si quien padece de tan terrible mal es el Presidente de la República. Según informaciones emanadas del propio Chávez, él tiene cáncer, aunque nadie sepa más nada, ni siquiera cuál órgano tiene afectado. El sábado nos informó que han desaparecido las células malignas gracias al primer “bombardeo” de quimioterapia recibido en La Habana.

Bueno, eso es lo que nos ha dicho. No existe un parte médico, como amerita un asunto de tal envergadura. No entraré a narrar detalles de su estado de salud, porque me parece intrascendente, cuando lo grave es que toda Venezuela está enferma. Lo grave no es que Chávez tiene cáncer (al fin todos los gobernantes son efímeros) sino el cáncer que tiene toda Venezuela.

Un país con cáncer

Si pudiéramos hacer comparaciones y analizáramos a Venezuela como un cuerpo humano, diríamos que el país también tiene cáncer terminal cuyo tumor se focalizó en Miraflores hace ya más de doce años, y que ha hecho metástasis en casi todos los ámbitos de la vida nacional.

Es eso lo que tenemos que curar. Los venezolanos debemos sanar la patria y buscar extirpar ese cáncer que nos carcome.

El cáncer no carcome a Chávez, es él quien destruye nuestra nación. Es él la célula maligna que abate la salud del país, la economía, la solidaridad entre los venezolanos, las vías públicas, las cárceles, el aparato judicial, la independencia de los poderes, la fuerza armada, la inversión privada, etc. Tenemos la más alta inflación del continente y quizá del mundo; los más elevados índices de inseguridad y de corrupción. Si Chávez tiene o no tiene cáncer, poco importa, en verdad. Él es el verdadero cáncer que lo ha matado todo.

Entre dos males el menor

No me vengan con discursitos cursis diciendo que soy un desalmado, que no tengo corazón, que si le estoy deseando la muerte al Presidente, y quién sabe que otra bobería. Nada de eso. No podemos perder más tiempo pensando en lo podrido que pueda tener un órgano el Presidente, cuando toda Venezuela está contaminada. Hay que extirparlo y para eso debemos blindarnos en la unidad los venezolanos asqueados de lo que estamos viviendo.

Extirpemos el cáncer

Hay que ser bien caradura para decir que “ser rico es malo”, y al mismo tiempo montarse en un avión para viajar a otro país y tratarse su enfermedad. Suerte que tiene él de hacer lo que hace con el dinero de todos los venezolanos, cosa que no puede hacer cualquier otro mortal venezolano del pueblo que tiene que esperar la camionetita que lo lleve a un CDI o a un hospital para que le diagnostiquen sus dolencias, si no es que lo ruletean por infinidad de centros hospitalarios para que lo despachen con la explicación de que no hay medicinas o no están funcionado los servicios, como acaeció recientemente en Caracas con un joven baleado.

Insisto, dejémonos de sentimentalismo y continuemos escribiendo en sentido figurado. Extirpemos el cáncer que ha dilapidado nuestras riquezas y que ha regalado lo que no le pertenece. Es Venezuela la que necesita con urgencia una “quimio” para erradicar las células malignas que nos inoculó el Comandante-Presidente.

¡Sí se puede!

Para acabar con las secuelas del cáncer que nos dejará el tumor Hugo Rafael, la reconstrucción debe comenzar por rescatar los valores y el respeto a la Constitución. El tratamiento no será fácil ni corto, pero de seguro tenemos las reservas éticas y morales para emprender el camino hacia la definitiva erradicación del cáncer que es Chávez. No tengamos dudas: ¡sí se puede!

pabloaure@gmail.com

@pabloaure

www.pabloaure.blogspot.com

domingo, 24 de julio de 2011

MUD: “Bolívar no es el jefe de un partido, ni ideólogo de un proyecto político contemporáneo”

MUD: “Bolívar no es el jefe de un partido, ni ideólogo de un proyecto político contemporáneo”HERRAMIENTAS

Foto: Archivo.Ronald Romero / www.Noticias24.com

UNIDAD VENEZUELA.- Durante la conmemoración de los 228 años del natalicio del Libertador, en la Sociedad Bolivariana de La Guaira; el secretario ejecutivo de la Unidad, Ramón Guillermo Aveledo -como orador de orden-, aseguró que ésta, al igual que la celebración del Bicentenario de Venezuela, es una fiesta de todos.

“Hay que rescatar el sentido nacional de las celebraciones patrias, porque la patria es de todos; lo mismo que Bolívar es de todos. Ha sido el padre común, el símbolo de unidad, punto de encuentro. Bolívar no es el jefe de un partido, ni ideólogo de un proyecto político contemporáneo. Bolívar no era, ni podía ser, socialista, pre socialista o protosocialista. Y eso no es una virtud o un defecto del héroe, sino una realidad”, dijo Aveledo, al tiempo que acotó: “Ir a buscar allá justificaciones, apoyos o mandatos es una manipulación de la historia, una falsificación del personaje. Tan necias como remover su tumba”.

El secretario ejecutivo de la Unidad pidió para Bolívar admiración, respeto y gratitud. “A Bolívar debemos estudiarlo para comprenderlo y también para ayudarnos a comprendernos”, dijo. Invitó a conocerlo como un “ser humano extraordinario”, como protagonista esencial de la historia de Venezuela. “Pero no es un gurú, oráculo total, eterno e intemporal a la vez. Tampoco una pica de agua bendita para meter la mano y milagrosamente santificar nuestras palabras e intenciones. (…) Dejemos quieto a Bolívar”, exclamó.

“Hay que rescatar el sentido nacional de las celebraciones patrias, porque la patria es de todos” En su discurso, Aveledo buscó en la palabra de Bolívar fuentes de reflexión, “estímulos al pensamiento, útiles hoy, que nos sirvan para alumbrar el camino que estamos atravesando”. Así, citó lo escrito en la carta a su tío Juan Ribas: “Me vería como un hombre indigno, si fuere capaz de asegurar lo que no estoy cierto de cumplir”. También recordó lo dicho en la carta a Santander: “No creo ninguna cosa tan corrosiva como la alabanza”. De igual forma, recordó la “fórmula” confiada a Rafael Urdaneta: “La verdad pura y limpia es el mejor modo de persuadir”. También invitó a reflexionar sobre su discurso a la Convención de Ocaña: “La corrupción de los pueblos nace de la indulgencia de los tribunales y de la impunidad de los delitos”.

Continuando con su alocución, el secretario ejecutivo de la Unidad insistió a los presentes en que la seguridad de todos está en la Constitución, y se apoyó en sus palabras de 1826, con motivo del proyecto para Bolivia: “Las barreras constitucionales ensanchan una conciencia política y le dan firme esperanza de encontrar el fanal que la guíe entre los escollos que la rodean; ellas sirven de apoyo contra los empujes de nuestras pasiones, concertadas con los intereses ajenos”; e invitó a todos los presentes a poner en práctica la bolivariana afirmación de 1820: “La mejor política es la honradez”.

En el momento final, haciendo parte de la festividad, Ramón Guillermo Aveledo, alabó la actuación de la selección de futbol venezolana -la Vinotinto- tomándola como gran ejemplo para todo el país, además de asociar su triunfo con la Venezuela que todos deseamos; les felicitó y dio la bienvenida, resaltando: “La Vinotinto nos une. Nuestros jugadores son héroes nacionales del deber cumplido. Han hecho un gran papel en la Copa América. Llegaron hasta semifinales y tocaron la puerta de la final. Pero además le han hecho un gran bien al país entero. Mostraron mística, compromiso, pundonor, sentido de equipo y calidad de juego. Jugaron sin miedo y sin complejos. Mostraron de qué estamos hechos los venezolanos. Esa es la Venezuela que todos queremos, y podemos, ser”.